Choque de trenes
El párroco de Urda relata los duros momentos vividos acompañando a las víctimas del accidente de tren y a sus familiares: "He llorado más que ella"
José Miguel Fernández ha explicado que, tras enterarse de lo ocurrido, se desplazó a la zona cero y a los pabellones para intentar hacer una labor de "acompañamiento". "Ha sido muy fuerte", ha confesado.

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El párroco de Urda, José Miguel Fernández, ha vivido una jornada de dolor e incertidumbre tras un accidente de tren con alrededor de 70 víctimas. Se desplazó a la zona cero para ayudar y acompañar a los afectados hacia los coches de traslado y luego a los pabellones. Aunque preocupado por cómo sería recibido, ya que no todos sienten cariño por la iglesia, nadie rechazó su compañía. Consiguió dar consuelo a personas como una mujer que buscaba a un familiar fallecido y otra que esperaba a sus hijos tras ser rescatada. Ambos momentos lo conmovieron profundamente.
* Resumen supervisado por periodistas.
El párroco de Urda, José Miguel Fernández, ha confesado que han vivido una jornada "muy dura" de mucho dolor y "mucha incertidumbre" tras el accidente de tren que ha dejado alrededor de 70 víctimas.
Él no dudó en desplazarse a la zona cero para intentar ayudar a las víctimas que se encontraban allí, acompañándoles para que pudiesen llegar al lugar donde había coches preparados para poder trasladarlos. Luego, se ha desplazado a los pabellones para poder acompañar a las personas que se encontraban allí.
"Ha sido muy fuerte. Es lo primero que vivo de estas circunstancias", ha admitido, reconociendo que no sabía cómo acercarse a las personas porque dudaba de cómo podían recibirle. "No todo el mundo tiene ese cariño a la iglesia, y en estos momentos es lógico que menos todavía porque hay mucho dolor", ha señalado.
Sin embargo, ha admitido que nadie ha rechazado su compañía, explicando que él se ha dedicado a dar consuelo a las personas afectadas. Una de ellas ha sido una mujer que estaba buscando a un familiar que se encontraba en uno de los trenes y a la que le han dado la noticia de que había fallecido. "Se ha abrazado a mi llorando. Creo que he llorado más que ella", ha indicado.
También recuerda el caso de otra mujer a la que han sacado del tren. Él se ha quedado con ella mientras esperaba a que sus hijos fuesen a recogerla. "No me ha soltado la mano. No me decía nada, solo me miraba y me apretaba la mano", ha señalado.