Amante del café

Gonzo explica cómo se hace el café perfecto en cafetera italiana: "Se usa agua caliente para que no esté mucho tiempo al fuego"

Entrevistado con Marc Giró, Fernando González González, alias Gonzo, se declara amante del café. Por eso ha investigado cuál es la mejor manera de preparar café en cafetera italiana. Y reconoce, además, que nadie lo hace mejor que él.

Imagen de archivo de una cafetera italiana

El café es, para muchos, un placer. Y además, la ciencia ha echado por tierra la creencia de que el café no es bueno para la salud: hay estudios que confirman que es bueno, incluso sin cafeína, aunque siempre con moderación. En 2024, se consumieron 67 millones de tazas de café diarias en España, lo que equivale a unas 562 tazas de café por habitante al año. Pero no todo el mundo toma buen café. Entre ellos, no está Fernando González González, más conocido como Gonzo, quien sólo hace unas semanas explicaba a Marc Giró en Cara al Show su obsesión con el café.

En su casa, su mujer sabe que si hay que tomar café, lo tiene que preparar él. "A mí me gusta mucho el café. Tomo mucho café", explicaba el presentador de laSexta. Y por eso, llegó un momento de su vida en que dejó de tomar café malo. Pero después de adentrarse en el mundo de los cafés buenos, se dio cuenta de otra cosa: "Me estoy gastando nueve pavos en un cuarto de kilo de café... pues vamos a prepararlo de tal manera que dé de sí todo lo que tiene que dar".

Así es como empezó a buscar cómo se prepara bien el café en cafetera italiana, que muchos no saben utilizar correctamente. Y todo empieza, en realidad, mucho antes de preparar el café: a la hora de guardarlo. "El café tiene dos enemigos fundamentales, que son la luz y los colores ajenos. Por lo tanto, el café se guarda en un lugar hermético, cerrado, que para eso cuesta lo que cuesta", explica, a lo que Giró responde con su habitual tono de humor: "En el Amazonas... La latita de café en el Amazonas".

Y siguiendo las indicaciones de un experto gastronómico en España, Mikel Iturriaga, más conocido como El Comidista, empieza la tarea: el agua que se vierte en la cafetera para empezar a preparar el café ha de estar caliente antes de encender el fuego, porque "el calor mata su sabor, mata sus matices, mata su olor", afirma, de modo que la cafetera no pase mucho tiempo en el fuego.

"La tapa, abierta para que no se concentren los olores, que no es lo mismo que los aromas", continúa. "Y cuando empieza a subir [el café], tienes que bajar el fuego porque", repite, "el calor es enemigo de los matices del café". Y se hace la magia: "Ahí ves y disfrutas de cómo poco a poco ese líquido que se acaba de empapar en siglos de tradición, en el trabajo de una cooperativa pequeñita a 2.500 metros de altitud en Colombia está empañando el pitorro de tu cafetera, hecha de aluminio, de una aleación que la madre que lo parió". Y el café, así, hecho a la perfección.

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