En plena emergencia climática, muchas personas siguen pensando que el reciclaje es un negocio y que no sirve para nada. Infinidad de veces hemos escuchado que las empresas lo hacen para blanquear su imagen o el ya clásico "lo mezclan todo en los camiones". Incluso nosotros mismos hemos pensado alguna vez lo difícil que es o que hay cosas más importantes. Lo cierto es que la realidad es bien distinta.

Para hacernos una idea, el año pasado se reciclaron 1,5 millones de toneladas de envases domésticos en nuestro país, lo que evitó la emisión de 1,6 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera y ahorró 20,3 millones de metros cúbicos de agua, según datos del último informe de Ecoembes.

Reciclar es un gesto esencial para la supervivencia del planeta. A continuación, te explicamos por qué no debes creerte los mitos más escuchados sobre reciclaje.

"Es un lavado de cara para las empresas"

El reciclaje de envases no sería posible sin las empresas, que son las encargadas de costear el sistema. No es una mera cuestión de imagen, sino a una obligación legal. La Ley de Envases 11/97 establece que la entidad que pone un envase en el mercado tiene que asumir el coste derivado de su reciclaje.

Por eso vemos un 'Punto Verde' (símbolo verde con dos flechas) en la mayoría de los envases, que quiere decir que la empresa cumple la legislación y paga el reciclado de ese envase. Sé que lo estás pensando, ¿y ese dinero dónde va? Fácil. A través del Punto Verde se costean los gastos que hace que el sistema se mantenga activo: los contenedores, los sueldos de los operarios de recogidas, el tratamiento de los residuos en las plantas de selección, las campañas de sensibilización ciudadana, etc.

En España son las organizaciones ambientales sin ánimo de lucro como Ecoembes o Ecovidrio las encargadas de distribuir el dinero a través de convenios de colaboración con los ayuntamientos. Vuelves a pensarlo, ¿verdad? Te lo aclaro: los ayuntamientos emplean el importe que reciben para garantizar que el sistema de reciclaje funcione correctamente en cada municipio.

"Yo quiero reciclar, pero en mi casa y en mi entorno no se recicla"

En realidad esto no es excusa porque siempre puedes ser el primero, no hay nada mejor que inaugurar una tradición. Y para empezar a reciclar, basta con proponérselo: no son necesarios ni muchos ni aparatosos cubos, y siempre puedes reutilizar las bolsas de la compra.

Separar los residuos es casa es un hábito más que sumar a nuestro día a día y no te quita tiempo. ¡Hasta los bares y restaurantes pueden hacerlo!, seguro que conoces a muchos Ecohosteleros.

En España hay 383.974 contenedores amarillos y 217.170 azules, disponibles las 24h del día, todos los días del año en nuestras calles, a los que se le suman 37.800 puntos de reciclaje ubicados en espacios tan dispares como campos de fútbol, aeropuertos o parques de ocio. Ya no tienes excusa.

"Antes que reciclar habría que hacer cosas más importantes"

La lucha contra el cambio climático es una responsabilidad compartida por toda la sociedad; cada gesto cuenta y reciclar es uno de los más sencillos. De hecho, gracias al reciclaje se evita consumir agua o electricidad, a la vez que se evita la emisión de gases efectos invernadero.

"Acaba todo en el vertedero"

Esta es una de las leyendas más extendidas entre la ciudadanía española. Cada vez que los camiones del ayuntamiento recogen los residuos del contenedor amarillo, los traslada a una de las 95 plantas de selección que hay en nuestro país.

En las plantas, los envases se separan en función del tipo de material y se descartan aquellos residuos que no deberían haberse depositado en el contenedor amarillo, como juguetes, ropa, electrodomésticos…

Tras su paso por la planta de selección, cada material se dirige a una empresa recicladora que, previo tratamiento, convierte esos envases en nuevas materias primas a partir de la cual hacer todo tipo de productos.

Castillo infantil de plástico 100% reciclado diseñado por ExportDirecte | ExportDirecte

Toni Bolaño es el fundador de Export Directe y lleva casi veinte años diseñando y fabricando mobiliario con plástico 100% reciclado: bancos, castillos infantiles, escaleras para piscinas, vallas para parques…

Para los que piensen que esos productos son peores, Bolaño es el ejemplo perfecto. Ha visto con sus propios ojos cómo sus productos mantienen la calidad de la materia prima original y son muy duraderos: "Un cliente tiene una mesa de picnic exterior desde hace casi 20 años", asegura orgulloso. La mayor ventaja del plástico reciclado, apunta, "es su durabilidad".

"No se rompen, no tienen mantenimiento, no son peligrosos, no cogen hongos ni moho ni se astillan", enumera entusiasmado. Y además, su ciclo de reciclado puede continuar: "Puedes desmontarlo y hacer otro mueble o fundir de nuevo" el plástico con el que están construidos.

"No me voy a poner ropa hecha de basura"

Eso es porque no has visto las cazadoras de Ecoalf, las deportivas de Basq, las mallas de La Mandinga, las gafas de Sea2See o los bolsos de Nukak. Y estas son solo algunas de las marcas que hacen de la ecología su bandera para crear productos sostenibles y de calidad.

"Debería hacer todo lo contrario, debería optimizar los recursos y reutilizar todo lo que ya se ha utilizado. La basura se puede convertir en nuevos productos de calidad". Así contesta a este mito Aitor Álvarez, fundador de Basq, una marca que fabrica deportivas sostenibles con botellas de plástico y neumáticos reciclados.

Además, Aitor cree que cuidar el planeta no significa renunciar al diseño, otro de los mitos que se escuchan a menudo: "Se puede hacer el mismo diseño o mejor y con la misma calidad", expresa.

Legins de La Mandinga y deportivas de Basq | La Mandinga | Basq

Todos los residuos que tiramos a los contenedores amarillos tiene una nueva vida, la materia prima se transforma para convertirse en otro producto. Ecoalf, por ejemplo, utiliza 70 botellas de plástico para crear una chaqueta y cuatro para unas zapatillas.

Muchas de las empresas textiles que brindan una nueva vida a los residuos plásticos lo hacen con los que contaminan mares y océanos, otras con neumáticos inservibles… Los materiales son diversos, pero la filosofía es la misma: poner su granito de arena en favor del medio ambiente.

Lorena es cofundadora de La Mandinga, una marca de ropa deportiva ecológica fabricada con plástico del mar Mediterráneo. Ella lanza una pregunta al aire: "Si tenemos recursos para reciclar, ¿por qué seguir contribuyendo a contaminar más?".