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De Alemania a Japón: así funcionan los mejores sistemas ferroviarios del mundo
¿Por qué es importante? Desde el inicio de este siglo, ninguno de estos dos sistemas ferroviarios han lamentado muertes de por accidentes de tren.

Resumen IA supervisado
La red ferroviaria de Japón y Alemania se destaca por su seguridad. Japón, desde el inicio del Shinkansen en 1964, no ha registrado víctimas mortales entre los pasajeros por colisiones o descarrilamientos. Su sistema ATC supervisa la velocidad y puede intervenir automáticamente si las condiciones de circulación no se respetan. Alemania, tras su último gran accidente en 1998 en Eschede, cuenta con sistemas avanzados como el LZB y el ETCS, que controlan la velocidad y posición de los trenes. Ambos países sirven de referencia para mejorar la seguridad ferroviaria en España, especialmente tras la tragedia de Urda.
* Resumen supervisado por periodistas.
La red ferroviaria de Japón no registra víctimas mortales entre los pasajeros del Shinkansen desde su puesta en funcionamiento en 1964. Alemania, por su parte, sufrió su último gran accidente mortal de alta velocidad en 1998. En un contexto donde los trenes en España están en el centro del debate tras la tragedia de Urda, conviene mirar a ambos países, que cuentan con sistemas de seguridad ferroviaria prácticamente infalibles.
Alemania, de los mejores sistemas ferroviarios de Europa
En Alemania opera el InterCityExpress (ICE), cuyos trenes utilizan distintos sistemas de protección y control. Uno de ellos es el LZB, una tecnología que transmite información de forma continua a la cabina del maquinista y que también se utiliza en España, aunque con fallos. Le permite conocer el estado del trayecto, los límites de velocidad y la distancia que puede recorrer con seguridad. Si el tren supera la velocidad permitida o no respeta las indicaciones, el sistema puede activar el frenado automático.
Otro sistema es el ETCS –el Sistema Europeo de Control de Trenes– diseñado para unificar la señalización y la protección ferroviaria entre los países europeos. A través de equipos instalados en la vía y a bordo del tren, supervisa la velocidad y la posición del convoy y comprueba que respete las autorizaciones de circulación. En sus niveles más avanzados, la comunicación se realiza mediante radio. En España, la línea Madrid-Sevilla, donde se encuentra el tramo del accidente de Urda, continúa utilizando el LZB y tiene pendiente la implantación del sistema europeo ERTMS.
Alemania también utiliza el PZB, un sistema de protección puntual que comprueba la respuesta del maquinista ante determinadas señales, por ejemplo, cuando se aproxima a una señal que exige reducir la velocidad o detenerse. Si el conductor no responde correctamente, el sistema puede activar el frenado automático. De este modo, complementa la supervisión continua que ofrecen otras tecnologías.
Japón, un sistema hasta ahora infalible
Japón cuenta con el ATC (Automatic Train Control), un sistema de control automático que supervisa la velocidad de los trenes y puede reducirla o detenerlos si se aproximan a otro convoy o a un punto en el que deben parar. Su funcionamiento permite intervenir automáticamente cuando la marcha del tren no se ajusta a las condiciones de circulación.
Más allá de estos sistemas, la seguridad del ferrocarril japonés se basa en un conjunto de medidas que incluyen el diseño de la infraestructura, la separación de las vías de otros tráficos, el control de las operaciones y el mantenimiento de los trenes y las instalaciones. Y son las inspecciones periódicas las que permiten detectar posibles defectos en las vías y los materiales antes de que puedan comprometer la circulación.
El accidente de Eschede, el más grave de la alta velocidad alemana
El 3 de junio de 1998, un tren ICE que cubría el trayecto entre Múnich y Hamburgo descarriló cerca de la localidad alemana de Eschede. La rotura de un componente de una rueda hizo que esta se saliera, provocando el descarrilamiento del convoy y el derrumbe de un puente sobre la vía. En total, murieron 101 personas y decenas resultaron heridas. A día de hoy, este accidente se considera siendo uno de los más graves de la historia ferroviaria alemana .
En Japón, el balance del Shinkansen es distinto: desde que comenzó a funcionar en 1964, no se han registrado víctimas mortales entre los pasajeros como consecuencia de colisiones o descarrilamientos en su red de alta velocidad. Esto no significa que no se hayan producido incidencias. En 2004, por ejemplo, un terremoto provocó el descarrilamiento de un tren, pero no hubo víctimas mortales.