Una mujer de 85 años ha muerto este viernes en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla a causa del virus del Nilo. Se trata de la segunda víctima mortal de esta enfermedad, cuya particularidad reside en que se transmite por las picaduras de los mosquitos. El brote registrado en Sevilla ya suma 25 positivos, según los últimos datos de la Consejería de Salud.

La presencia del virus del Nilo en el mundo es muy baja: el 80% de los infectados no muestran síntoma alguno, explica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, ese 20% restante puede sufrir algunas de sus consecuencias, como fiebre, cansancio, vómitos y diarrea. La institución también informa de que el riesgo de muerte es bajo: "Se calcula que, aproximadamente, 1 de cada 150 personas infectadas llegan a padecer una afección más grave".

Ahora bien, esta enfermedad, aunque no entiende de edades, afecta más a algunos grupos de personas. Como ocurre con otras patologías, "los mayores de 50 años y las personas con inmunodeficiencia (por ejemplo, pacientes que han recibido trasplantes) tienen mayor riesgo".

Los mosquitos, vectores del virus del Nilo

A pesar de que se esté hablando de brote —y correctamente, porque se transmite—, el virus del Nilo difícilmente se puede contagiar entre personas. Existen algunas excepciones, como en casos de transfusiones de sangre o contagios de una madre al feto, pero los seres humanos no son los principales transmisores de la enfermedad. Son los mosquitos.

No obstante, también sería incorrecto adjudicar a estos insectos la creación del virus. Como explica a laSexta.com Mikel Bengoa, experto en entomología, las enfermedades que transportan los mosquitos "no nacen" de ellos, sino que estos simplemente las transmiten: "Cuando una hembra de mosquito nos pica, lo primero que hace es inyectarnos su saliva. Esa saliva tiene unos compuestos que facilitan la ingesta de sangre y, cuando pican a una persona o animal contagiado, con la sangre entra el virus", relata.

De este modo, si la transmisión depende principalmente del animal al que pica el mosquito, ¿cómo saber cuáles son los más peligrosos? Una de las respuestas a esta pregunta, según los expertos, está en el número de picaduras. Cuanto más agresiva sea la hembra en cuestión, más posibilidades habrá de infectar una enfermedad peligrosa.

El mosquito común, principal sospechoso del brote de Sevilla

Conforme se conocían los datos de la infección contenida en el Hospital Virgen del Rocío, también crecían las hipótesis sobre qué tipo de mosquito podría haberlo provocado. Se ha hablado del Aedes japonicus (mosquito japonés), del Aedes albopictus (mosquito tigre) y hasta del Culex japonicus Aedes, una especie que sencillamente no existe.

La propia OMS, en el artículo citado anteriormente, da señales claras de cuál es el principal sospechoso de estar transportando el virus del Nilo: la especie Culex pipiens —o lo que es lo mismo: el mosquito que nos pica todos los veranos—.

Así lo piensa también Fernando L. Simón Martín, catedrático en Parasitología por la Universidad de Salamanca, que advierte del error que supondría culpar a una especie extranjera del brote, como ha ocurrido con el mosquito japonés: "Los mosquitos son, en general, vectores de agentes infecciosos y parasitarios muy diversos, como la malaria, el dengue, el chikungunya, la dirofilariosis… pero estas enfermedades no pueden asociarse exclusivamente a una especie", sentencia.

De este modo, todo apunta a que el causante de las dos trágicas muertes de Sevilla es una especie con la que estamos acostumbrados a tratar, a diferencia de otros mosquitos, que llevan relativamente poco tiempo asentados en la geografía española.

Por esta razón, la Junta de Andalucía ha autorizado la fumigación masiva en las localidades de Coria del Río y La Puebla del Río, donde se originó el brote. La solución propuesta es un tratamiento de choque: eliminar cualquier posibilidad de procreación de estos insectos en aquellas zonas susceptibles de sumar contagios, como recoge la agencia EFE.

Cómo evitar las picaduras de mosquito

Las picaduras de mosquito, como tal, son inevitables (y más en zonas altamente pobladas). Aunque sí se pueden seguir algunos consejos para reducir las probabilidades de una picadura desafortunada.

En primer lugar, hay que alejarse de las zonas húmedas y oscuras, porque son los lugares preferidos para el descanso de los mosquitos. Se recomienda limpiar las aguas residuales que podamos tener en nuestra casa o balcón (las macetas pueden suponer un foco para la cría de huevos de mosquito). Asimismo, también se debería evitar estar al aire libre al amanecer o al atardecer.

En segundo lugar, es fundamental hacer un buen uso de los repelentes antimosquito: seguir al pie de la letra las recomendaciones sobre el modo y frecuencia de uso y, si se aplica crema solar, ponerla primero, dejar absorber durante veinte minutos y, entonces, echar el repelente.

Finalmente, también se aconseja utilizar ropa que cubra la piel, tener las luces apagadas siempre que no sea necesario y tener una higiene adecuada (cuidado con el uso de perfumes, que atraen a los mosquitos). No obstante, hay que recordar: seguir estos consejos reduce las posibilidades de ser picado por un mosquito, pero no las elimina por completo.