Francisco Largo Caballero ya no vive en Chamberí, y Madrid se va quedando sin historia. La placa que homenajeaba al histórico dirigente del PSOE y de la UGT, así como presidente de la Segunda República entre septiembre de 1936 y mayo de 1937 -en plena Guerra Civil-, ha sido finalmente retirada. Varios martillazos han acabado con su recuerdo, y con ellos el Ayuntamiento ya no honra su "entrega al servicio de todos los trabajadores".

La casualidad -o la causalidad- ha querido que el Gobierno de la capital, aquel que dirige el popular José Luis Martínez Almeida, optara por trasladar la placa que velaba por la "honestidad" de Largo Caballero el mismo día en que se cumplían 151 años de su nacimiento. Así las cosas, en el centésimo quincuagésimo segundo aniversario nadie deberá acudir a la Plaza de Chamberí, donde residió primero él y después su estampa tallada en piedra, para la felicitación pertinente.

Precisamente, la imagen de la retirada de su recuerdo memorialístico difiere notablemente con otra más antigua, la de su puesta a punto y la consiguiente inauguración, hace poco menos de 40 años. Corría el año 1981, y por entonces la clase política, en muchas de sus formas y caras, aún festejaba el fin de una dictadura y se tambaleaba ilusionada entre los cimientos de la nueva democracia. El 2 de abril fue testigo y a la vez prueba de los nuevos aires que corrían por el país.

Bien entrada la tarde, pasadas las siete, concejales y altos cargos de los tres únicos partidos que ocupaban los asientos del consistorio madrileño -UCD, PSOE y PCE-, amén de otros políticos, cronistas y curiosos, se arremolinaban junto al alcalde Tierno Galván en torno a un distintivo que venía a confirmar las ansias de libertad. Largo Caballero pasaba así de presidir una compleja república a una sencilla plazoleta en el epicentro de la ciudad que le vio crecer.

Esa placa, que ahora ha pasado a la otra historia, ha adquirido un cariz completa e irónicamente distinto al de su concepción. De un día para otro, ha acabado por ser el centro de una nueva batalla por la verdad histórica de españa. No en vano, la decisión del PP de acabar con el recuerdo de Largo caballero se da justo un mes después de conocer el anteproyecto de Ley de Memoria Democrática del Gobierno de coalición; una iniciativa que no gustó a los grupos de la derecha.

La placa está protegida en el catálogo de patrimonio de Madrid"

Rita Maestre (Más Madrid)

Una decisión que, a juicio de Más Madrid y del PSOE, es "profundamente irregular", razón por la que ambas formaciones llevarán la retirada de esta placa ante los tribunales. Precisamente, Rita Maestre, portavoz del partido liderado por Íñigo Errejón, ha recordado que dicha placa "está protegida en el catálogo de patrimonio del Ayuntamiento de Madrid" y ha lamentado que haya salido adelante "una propuesta de Vox votada por el Partido Popular y por Ciudadanos".

Fue la formación de la extrema derecha dirigida por Santiago Abascal la que en estos últimos días ha abogado por el desguace de la placa, así como por suprimir del callejero madrileño las avenidas de Largo Caballero e Indalecio Prieto, ministro durante la II República; iniciativa que acabó aprobándose en el pleno del Ayuntamiento con el apoyo de los populares y el partido naranja.

El apoyo de Ciudadanos, clave para Vox

No obstante, ante la polémica y la lluvia de críticas posterior, Ciudadanos parece haber dado marcha atrás. "Es un intento de cavar más trincheras en lugar de buscar la unión", no ha dudado en indicar la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, que ha precisado, sobre los futuros movimientos de su partido a este respecto: "A partir de ahora, Ciudadanos no va a colaborar ni en los frentes que quiera abrir la izquierda ni en los que quiera abrir la derecha".

Sin el respaldo de Ciudadanos, Vox no podría materializar sus intenciones, que ya cuentan con un claro objetivo nuevo: la estatua dedicada a Largo Caballero en el Paseo de la Castellana de Madrid. "¿Queréis evitarlo? Derogad la ley de Memoria Histórica", amenazó la formación de extrema derecha a través de la cuenta oficial del partido en Twitter. Recientemente, el monumento se convirtió en diana del vandalismo al amanecer con pintadas de 'asesino' y 'rojos no' en la escultura.

Aunque días después ministros y sindicatos acudieron a su limpieza, el monumento podría tener también los días contados: su retirada también está prevista en el texto de Vox que se aprobó en el consistorio madrileño; un texto, por otro lado, repleto de afirmaciones que fueron desmentidas al poco tiempo por más de 250 historiadores. "Son calumnias y estupideces históricas", llegó a afirmar Pepe Álvarez, secretario general de la UGT, durante el acto de limpieza de la estatua.

En cualquier caso, con esta acción continúa la cruzada que inició el equipo de gobierno de Martínez Almeida contra figuras históricas de la izquierda con una de sus primeras decisiones, quizá la más polémica y criticada hasta la fecha: la retirada de las placas con los nombres de represaliados del franquismo que murieron en el Cementerio de La Almudena. Un acto que siguen denunciando las distintas asociaciones para la recuperación de la memoria histórica, que insisten en que se repare el monumento y se devuelva al lugar que pertenece para la dignidad de las víctimas.