"Derogad la Ley de Memoria Histórica. Primer aviso". Son las palabras que utilizó Vox para referirse a la vandalización de la estatua de Largo Caballero en Madrid, una declaración de intenciones "inadmisible" para el presidente del Gobierno.

"En un país democrático, la amenaza es inadmisible. No permitamos que el odio impregne nuestra sociedad. Frente al fascismo, Democracia", escribió Pedro Sánchez en sus redes sociales.

Vox utiliza un ataque contra Francisco Largo Caballero, presidente del Consejo de Ministros en los primeros años de la Guerra Civil, pero también presidente del PSOE en los años previos a la contienda.

"A este partido no lo amedrenta una panda de fascistas. Donde va a acabar este engendro tardío del franquismo que va a acabar en el vertedero de la historia", afirmaba Lastra.

Ataque de la extrema derecha a una figura histórica, y según Pablo Iglesias, al actual Gobierno: "Vox reivindica abiertamente desde su cuenta oficial un acto de violencia callejera y amenaza explícitamente al Gobierno. Las instituciones democráticas no van a consentir ni violencia, ni amenazas".

Los que se negaban a abrir heridas del pasado, ahora están obcecados por algunas figuras históricas de la izquierda. El último movimiento de Vox ha sido una iniciativa en el Ayuntamiento de Madrid para retirar las calles de Largo Caballero e Indalecio Prieto.

El texto, repleto de afirmaciones desmentidas en un informe técnico firmado por más de 250 historiadores, se aprobó con los votos a favor del PP y Ciudadanos.

El informe desmonta acusaciones contra Largo Caballero, como que instauró un régimen de terror o que bajo su mandato se produjeron las mayores atrocidades en zona republicana.

Afirman los historiadores que fue al contrario: que frenó la represión que se había desbocado por parte de los republicanos.