Juan Carlos I, rey emérito de España, ha decidido abandonar España después de verse rodeado de una serie de escándalos que le relacionan con delitos de fraude fiscal y de blanqueo. En un anuncio inesperado, el monarca afirma que se aleja de Felipe VI y de la Casa Real "con el mismo afán de servicio a España que inspiró" su reinado "y ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados" de su vida privada.

Este comunicado no ha estado exento de polémica ni de análisis. Así lo ha valorado Ignacio Cembrero en Al Rojo Vivo, programa en el que el periodista ha puesto el foco de atención en las "omisiones" que se dan en el comunicado. Esto es, en sus propias palabras, aquello "que no se dice"; que el estatus del rey no cambia pese a su marcha: conserva su aforamiento y sólo podrá ser juzgado por el Supremo.

Entre aquellas cuestiones que no se mencionan en esta carta de Juan Carlos I a Felipe VI, no se dice que estará a disposición de la justicia. Hubo un segundo comunicado del abogado en el que sí se menciona que estará a disposición de la Fiscalía. Además, tampoco se da en este comunicado ningún tipo de reconocimiento de culpa, ni disculpas, ante las informaciones reveladas en las últimas semanas: "Sí lo hubo en 2012, después de aquella excursión malograda a Botswana para cazar elefantes".

Cembrero ha destacado en esta línea que "el comunicado podría haber añadido otras cosas que han sido descartadas", y ha entrado a valorar qué detalles pasan desapercibidos en esta carta: "Se podía haber incluido una expulsión de la Familia Real, como ha sucedido con otros miembros que ya no pertenecen a ella. Pero no se ha optado a esto". Cree además que "el rey podía haber instado a retirarle el título". Y ha apuntado: "En España tenemos esa anomalía, dos rey y dos reinas".

El rey también podía haber instado al Gobierno a modificar la ley de transparencia para que el jefe del Estado se vea obligado a declarar su patrimonio: "Hoy en día, los miembros de la Familia Real son los únicos exentos de declarar su patrimonio. Por eso muchos piensan que se queda corto el comunicado". Todo ello, ha continuado Cembrero, al margen de "no entender muy bien por qué se quiere ir al extranjero", y ha incidido: "Los titulares que vemos en la prensa extranjera hablan de exilio y huída, se presta a esa interpretación".

La situación del rey con la justicia, en el aire

La relación de Juan Carlos I con la justicia no pasa por su mejor momento. En la actualidad, el monarca mantiene varios frentes judiciales abiertos; causas que habrían propiciado –aunque no se mencionen en la sonada carta– su marcha al extranjero. Por un lado, la Fiscalía suiza se encuentra investigando los supuestos fondos ilícitos que el rey emérito habría ocultado empleando diferentes testaferros y sociedades.

Por otro lado, tiene la Fiscalía del Tribunal Supremo una causa abierta para desentrañar, entre otras cuestiones, si es cierto que Juan Carlos recibió una presunta comisión de 65 millones de euros por la adjudicación del AVEa la Meca. Las autoridades fiscales españolas quieren dilucidar si, a partir de 2014, una vez que abdicó y dejó de ser una figura inviolable, el rey pudo cometer posibles delitos de blanqueo de capitales y fraude fiscal.

Si el rey no hubiera mostrado su disposición con el Ministerio Fiscal "estaría siendo un prófugo"

Martín Pallín (juez emérito del Tribunal Supremo)

Fuentes del Ministerio Fiscal ya explicaron a laSexta que la marcha del monarca de España no perjudica a la investigación, que en estos momentos se encuentra centrada en el examen de toda la documentación remitida desde Suiza. La razón se daría en ese segundo comunicado del abogado de Juan Carlos I, que añadía sobre el primero que el rey estaría "a disposición" de cualquier movimiento que requiriera la Fiscalía.

Una cuestión del letrado que para el magistrado emérito del Tribunal Supremo está "bien matizada" por lo que podría haber provocado judicialmente el traslado del rey sin poner atención a su situación judicial: "(Si el rey no hubiera mostrado esa predisposición), estaría siendo un prófugo, o incluso, llegando a los máximos extremos, podría declararse como rebelde". Finalmente, el tercer frente judicial que tendría Juan Carlos I es la reapertura del 'caso Carol' por las grabaciones del excomisario Villarejo en la que Corinna desvelaba supuestos negocios opacos por parte del rey emérito.