El debate sobre la obligatoriedad del certificado COVID para entrar a bares y restaurantes ha llegado a su fin, pero solo a nivel nacional. Son varias las comunidades que ya están aplicando esta medida de 'motu proprio', como Canarias (donde la Justicia ha tumbado finalmente la medida), Galicia o Cantabria, que lo hará a partir del viernes. Pero esta no cuenta ni con el beneplácito de Sanidad ni con el de otras tantas regiones.

Aun así, ayer la ministra Carolina Darias dejó la pelota en el aire. La mandataria rechaza que se vaya a utilizar el certificado con esta intención en el conjunto del país, debido a que "sería complicado". Básicamente, porque el certificado COVID no se ha creado para estas situaciones, sino únicamente para facilitar la movilidad internacional.

La cuestión es que, preguntada sobre si las autonomías pueden seguir su propia camino, Darias en ningún momento negó la posibilidad durante la rueda de prensa de este miércoles. "Ya hay varias que están abriendo este camino. Las CCAA pueden, dentro su ámbito de política sanitaria, llevar a cabo las medidas que estimen oportunas", esgrimía.

Un camino que se allana para las que ya lo han implementado, mientras que para alguna que otra comunidad se abre de par en par. En este sentido, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ya se ha mostrado partidario a exigir el certificado para acceder al interior de algunos establecimientos. Pero este no ha sido el caso de la Comunidad Valenciana o Cataluña.

Las CCAA que ya lo han implantado

La primera en dar el gran paso fue Galicia. La región presidida por Alberto Núñez Feijóo optó el pasado sábado por pedir el certificado en el interior de los bares y restaurantes de los municipios con una incidencia más alta. Lo mismo hizo Canarias, apenas tres días más tarde, donde se extendía la obligación a todos los municipios en nivel de alerta 3 y en locales de hostelería, centros de ocio y deporte.

Sin embargo, este jueves, la Justicia ha tumbado la decisión del Gobierno canario y suspende tanto la exigencia de contar con estos certificados para acceder a los locales, como otras medidas relativas al aforo y el toque de queda en los municipios con una peor situación epidemiológica.

Por otro lado, Cantabria ha aprobado que desde este viernes, 30 de julio, se pueda entrar al interior de los locales de hostelería que ahora están cerrados por alta incidencia de coronavirus si se dispone de certificado de vacunación, haber pasado la enfermedad o tener una prueba negativa.

En una página parecida está, como mencionábamos, Andalucía. Pero también Madrid, Aragón y Murcia, que no ven con malos ojos brindarle un nuevo uso al certificado COVID —al fin y al cabo, en este documento se recoge todo tipo de información sanitaria: desde haber recibido la vacuna, haberse sometido a pruebas y haber pasado la enfermedad hasta los tipos de inyección utilizada en el usuario—.

Aun así, para dar un paso mayor en sus restricciones, estos mismos territorios han puesto una condición: que el Gobierno regule y permita explícitamente aplicar esta medida a otros ámbitos ajenos a la movilidad. Algo que Darias ayer dejó claro que no ocurriría, principalmente por las barreras jurídicas y el choque que podría suponer con la UE, a pesar de que países como Francia, Italia, Grecia o Portugal ya se han animado a ello.

Las CCAA que están en contra

A pesar de que el pasaporte COVID no centró el debate del Consejo Interterritorial de Salud de este miércoles, sí permitió reflejar las diferentes posturas de uno y otro territorio con respecto al tema. Y aquí se aprecia el desencuentro que han tenido algunos presidentes autonómicos con la medida: la Comunidad Valenciana aboga, ante todo, por poner el foco en la vacunación, completarla y evitar que se cometa un error desde "una perspectiva de equidad".

Una senda compartida por Catalunya, que rechaza poner en ventaja a quienes han recibido la inyección frente a los que todavía no han tenido la oportunidad. Y es precisamente el término empleado por el Gobierno presidido por Ximo Puig el que ha servido como uno de los argumentos más fuertes para rechazar el certificado COVID. La "equidad". Porque en última instancia, la decisión sobre cuándo vacunarse no depende de la ciudadanía.

Otros problemas del Certificado COVID en la hostelería

La equidad ya fue objeto de debate en los meses en los que se decidió implantar el certificado COVID en Europa. Diversos expertos se mostraron escépticos con que las personas vacunadas tuvieran más facilidad para viajar que aquellos que no habían sido inmunizados. Desde Europa insistieron (e insisten): este documento no pisa los talones de los derechos de nadie.

Ahora bien, más allá de que esta cuestión sea extrapolable a la aplicación del certificado en bares y restaurantes, la medida sigue dejando algunas dudas. Como relataba el inmunólogo Alfredo Corell a laSexta, estar vacunado no implica estar exento de la enfermedad, y ni mucho menos ser incapaz de contagiarla.

Y probablemente no hay un ejemplo más clarificador que el suyo: el experto se contagió estando vacunado en un restaurante. Y al aire libre. "Una persona vacunada puede contagiarse y ser transmisora, porque la inyección nos la ponen en el músculo, y nos crea una potente inmunidad sanguínea. Pero no en la vías de entradas del virus, que son las vías respiratorias, y eso da lugar a que el virus pueda entrar mínimamente", aseveraba.

Ello no significa que las vacunas no sean efectivas —Corell apenas tuvo síntomas y las inyecciones han vapuleado a la mortalidad en esta quinta ola—, sino que el simple hecho de estar vacunado no es equivalente a deshacerse de la enfermedad. Un hecho que también ha servido para seguir con pies de plomo a la hora de darle una nueva vida al certificado de vacunación.

En cualquier caso, es una medida que se ha visto ampliamente utilizada (en términos de movilidad) desde que fuera implementada a nivel continental el pasado 7 de julio. Solo en España se han emitido más de 11,3 millones de certificados en ese tiempo, en su mayoría por personas que tienen la pauta completa.

Sin ir más lejos, el 44% de la población inmunizada ya cuenta con un certificado COVID en su haber. Aun así, para quien no lo haya descargado todavía, el Ministerio y las CCAA han habilitado sus propias vías para que la ciudadanía acceda al documento.

Así puedes descargar el certificado COVID

La primera opción para obtener el certificado es a través del Ministerio de Sanidad. El procedimiento es sencillo: en primer lugar, debes acceder a la web del ente gubernamental en este enlace. Una vez dentro, pulsa en el apartado de "Solicitud de certificado COVID digital de la UE". Verás que aparece en el centro de la página, con opción a abrir el archivo en una pestaña aparte.

Realizado este paso, aparece un texto con información sobre el certificado. Para acceder a él, existen dos vías: por un lado, el certificado digital —recuerda que para poder ponerlo en funcionamiento debes tener activado el programa Autofirma, que puedes descargar aquí—, o bien el formato Cl@ve (aquí puedes ver cómo solicitarla si no la tienes).

Una vez hecho esto, simplemente elige el certificado digital que quieres usar (con tu identidad) y podrás empezar a hacer la solicitud. En ella, debes de poner tu nombre y apellidos, así como la comunidad en la que resides. Asimismo, deberás elegir una de las dos opciones: certificado de vacunación o certificado de recuperación. Después de seguir estos pasos, te dará la opción de descargar un PDF. Y listo, podrás llevar el certificado COVID en tu propio móvil.

La segunda opción es hacerlo a través del portal de salud de tu comunidad autónoma. A día de hoy, todas las regiones emiten el certificado en caso de que hayas recibido las dos dosis de la vacuna, pero hay dos regiones (Extremadura y Castilla-La Mancha) que aún no recogen la información de pruebas PCR. Para acceder a cada uno de estos portales, basta con que pinches en este enlace; después, pulsa sobre tu comunidad y accede al apartado "Servicio de Solicitud de Certificado COVID Digital".