El pasaporte de vacunación ya es una realidad. Bruselas ha descrito este miércoles cómo será el certificado que los países miembros de la UE utilizarán para facilitar la movilidad de sus ciudadanos, y en el que los países miembros ya están trabajando.

Así, dicho certificado de vacunación, bautizado como "certificado verde digital", recoge una serie de puntos comunes para todos los países. En esta línea, de acuerdo con el proyecto presentado, el certificado será totalmente gratuito, contará con un código QR que facilite su lectura y, además, será bilingüe, debido a que recoge el contenido en el idioma nacional del viajante en cuestión, así como en inglés.

Una de las claves de este documento reside en el formato en el que se presentará: a pesar de que ha sido descrito como "verde" y "digital", este podrá presentarse también en papel. Eso sí, siempre deberá llevar consigo, sea en el móvil o en un folio, el código que permita al país receptor verificar la vacunación del viajante.

¿Qué información va a contener este pasaporte de vacunación?

Por una parte, este documento contendrá multitud de datos sobre la vacunación: por ejemplo, si la persona en cuestión ha recibido la vacuna o no, el número de dosis que ha recibido y hasta el lote del fármaco que se ha empleado en su inmunización, entre otros datos.

No obstante, este documento también recoge otro tipo de información que va más allá de las vacunas, específicamente sobre los tests que le hayan podido realizar al viajante: desde la PCR hasta la notificación de haber superado el coronavirus.

Bruselas también ha confirmado que la propuesta respeta la protección de datos, la seguridad y la privacidad de los viajeros. E incide en uno de los puntos más debatidos: "El certificado verde digital tiene por objeto facilitar la libre circulación dentro de la UE y la flexibilización de las restricciones actuales, no restringir el derecho a la libre circulación y el derecho a viajar", escribe la Comisión.

Es decir, los países miembros, de acuerdo con el texto, en ningún caso podrá discriminar a los viajantes que no se hayan vacunado. Y en caso de que alguno de ellos se niegue a someterse a la inyección, simplemente deberá pasar por las mismas pruebas que se demandaban hasta ahora para viajar. "Este reglamento no puede interpretarse como que establece una obligación o un derecho a ser vacunado”, recalcan.

Junto con eso, el texto legal establece que se deberán recoger como datos imprescindibles el nombre y apellidos de la persona vacunada, su fecha de nacimiento y la enfermedad para la que se ha inmunizado. Asimismo, el certificado deberá incluir la fecha y lugar de vacunación, así como la identificación del emisor.

¿Cuándo se pondrá en marcha?

De acuerdo con la entidad europea, hoy se ha adoptado la propuesta legislativa por la que se establece un marco común sobre el certificado verde digital. De este modo, y como apuntan desde la Comisión, para que esta esté lista "antes del verano", la propuesta "requiere una rápida adopción por el Parlamento Europeo y el Consejo".

"Paralelamente, los Estados miembros deberán aplicar las normas técnicas y el marco de confianza acordados en la red de sanidad electrónica. Se pretende concluir las labores técnicas y la propuesta en los próximos meses", afirma el ente.

En esta línea, tal y como ha confirmado en diversas ocasiones la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, serán necesarios, por lo menos, tres meses para poner a punto este tipo de certificado, sobre todo atendiendo a la coordinación que necesita con los datos y la correcta utilización en cada país miembro.

Es decir, si los plazos se siguen como espera la CE, y se saltan los escollos "técnicos" de los que ha hablado Von der Leyen, el pasaporte de vacunación podría estar listo para verano, como ya avanzaba Ángela Merkel. De hecho, esto es precisamente lo que han pedido países como España, Italia, Grecia o Malta, cuyo objetivo principal es salvar la temporada turística de los próximos meses.

¿Qué vacunas entran dentro del certificado?

La Comisión Europea ha deslizado diversas posibilidades en esta cuestión. Pero finalmente, como indica el proyecto, "los Estados miembros deben expedir certificados de vacunación independientemente del tipo de vacuna contra la COVID-19". No obstante, esta obligación se limita a las vacunas que hayan recibido una autorización de comercialización a escala de la UE por la EMA. Es decir, está pensado para los que hayan recibido las vacunas de Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Janssen.

Ahora bien, la normativa deja un hueco a la incorporación de otro tipo de vacunas, como la rusa Sputnik V o la china Sinopharm. Ahora bien, para que estas fueran válidas, primero deberían haber sido aprobadas por las autoridades del país del viajante, como ha ocurrido en países como Hungría, Eslovaquia o la República Checa (en este último caso, de momento solo han decidido aprobarla).

Y en este caso también hay un matiz: las personas que viajen de los países donde se han aprobado estas vacunas extraoficialmente, solo podrán utilizar el pasaporte en las otras naciones que han hecho exactamente lo mismo. Así, la Comisión Europea ha procurado darle prioridad a los antídotos avalados por la EMA, que dan muchas más posibilidades de viajar (en caso de hacerlo con una sola dosis en lugar de dos, la aceptación en el país receptor dependerá también de que haga lo mismo).

Por tanto, en el caso de España, donde estas inyecciones no han sido aprobadas —y, como ha insistido la ministra de Sanidad, Carolina Darias, no lo serán en un futuro a no ser que la EMA les dé el visto bueno— los viajantes nacionales solo podrán atenerse a los cuatro antídotos que se han estado usando, o se prevén usar, en estos últimos meses.