Después de tres horas en el mar tras el naufragio de la embarcación que transportaba centenares de migrantes desde África a las costas griegas, Muhammad pudo salvar su vida. Sin embargo, la travesía le ha dejado marcado de por vida. Cuenta la agonía que vivieron durante el rescate: "Algunas personas trataron de sobrevivir, pidieron ayuda pero se cansaron y no pudieron soportarlo".

Cuando ocurrió el naufragio llevaban cinco días navegando. A bordo iban mujeres y niños hacinados en la bodega: "El barco tenía dos plantas estaba tan lleno que uno estaba encima del otro. Abajo estaban las mujeres y los niños". Las imágenes del barco publicadas por Frontex confirman su testimonio. La cubierta estaba repleta, apenas tenían espacio para moverse.

Los equipos de rescate desplegados en la zona han recuperado en las últimas horas otro cuerpo, elevando a 82 ya el número de fallecidos. Hoy la fiscalía ha dictado prisión preventiva para los nueve egipcios acusados de tráfico de personas por el naufragio. Ellos se declararon inocentes y solo uno se atrevió a señalar a cuatro de los detenidos como traficantes.

Mientras, en Pakistán han comenzado las pruebas de ADN en varios hospitales para identificar a las víctimas. Según los testigos, la mitad de los migrantes que viajaban a bordo eran pakistaníes.