Una estrategia diplomática
Los 'pandas de la diplomacia' china llegan a EEUU: así utiliza Pekín a sus osos como símbolo de amistad
El contexto Durante su encuentro con Donald Trump, Xi Jinping anunció que "en unos días, dos pandas llegarán a su nuevo hogar en el Zoológico de Atlanta y conocerán al pueblo estadounidense".

Resumen IA supervisado
Los pandas se han convertido en un símbolo clave de la diplomacia china, utilizados como herramientas para estrechar lazos internacionales. Durante su encuentro con Donald Trump, el presidente chino, Xi Jinping, anunció el envío de dos pandas al Zoológico de Atlanta, un gesto cargado de significado. Esta tradición, que data de siglos atrás, se consolidó en los años setenta, cuando China comenzó a enviar pandas a otros países como símbolo de buenas relaciones. Sin embargo, la entrega de pandas también puede cesar si las relaciones diplomáticas se enfrían, como ocurrió con Estados Unidos y Japón en momentos de tensión.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hay regalos que estrechan lazos diplomáticos y otros que, además, comen bambú. Los pandas se han convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la diplomacia china: animales adorados en todo el mundo que Pekín utiliza desde hace décadas como una particular herramienta, como una recompensa simbólica que conceden a otros países para celebrar sus buenas relaciones.
La última muestra llega ahora desde Estados Unidos. Durante su encuentro con Donald Trump, el presidente chino, Xi Jinping, anunció que dos pandas llegarán próximamente a Atlanta: "En unos días, dos pandas llegarán a su nuevo hogar en el Zoológico de Atlanta y conocerán al pueblo estadounidense".
Pero detrás de su apariencia entrañable hay toda una estrategia diplomática. Los pandas gigantes son originarios de China y los ejemplares que viven en zoológicos extranjeros lo hacen, actualmente, mediante acuerdos de cooperación y conservación con instituciones chinas. Por eso, recibir uno de estos animales se ha convertido en un gesto cargado de significado.
La tradición tiene sus raíces en la diplomacia china de hace siglos, aunque su versión moderna se consolidó especialmente a partir de los años setenta. En 1972, por ejemplo, China envió dos pandas a Estados Unidos después de la histórica visita de Richard Nixon a Pekín. Japón recibió también sus primeros ejemplares ese mismo año, coincidiendo con la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Con el paso del tiempo, aquellos regalos se transformaron en préstamos. China mantiene la propiedad de los pandas y establece las condiciones de su estancia en el extranjero.
En 1978, durante su primera visita oficial a China, los entonces reyes Juan Carlos y Sofía recibieron del Gobierno chino una pareja de pandas gigantes. Cuatro años después, en 1982, nació Chulín, la primera cría de oso panda nacida en cautividad en Europa. Eso sí, si China puede enviar pandas como símbolo de acercamiento, también puede dejar de hacerlo cuando la relación con otro país se enfría.
Uno de los ejemplos más conocidos ocurrió en Estados Unidos, después de que Barack Obama se reuniera con el Dalái Lama pese a las advertencias de Pekín: China retiró dos pandas del Zoo Nacional de Washington. Y algo parecido ha ocurrido recientemente con Japón, cuando los dos últimos pandas que quedaban en el país, Xiao Xiao y Lei Lei, regresaron a territorio chino.