'Midterms' en EEUU
¿El inicio del fin del trumpismo? Claves de la debacle republicana en las 'midterms' y el pistoletazo de salida para las presidenciales de 2028
El contexto Los republicanos solo han conseguido victorias en Florida o Nebraska, pero no han conseguido recuperar ningún estado que fuese previamente demócrata. Por el contrario, los demócratas han teñido de azul siete estados, entre ellos Texas, Kansas, Ohio o las Carolinas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se quita la gorra tras dar un mitin en WashingtonResumen IA supervisado
Las elecciones 'midterms' en Estados Unidos han dejado un mensaje claro: el trumpismo está en declive. Aunque Donald Trump insiste en que su ausencia en las papeletas justifica los resultados, los demócratas han tomado el control del Senado y la Cámara de Representantes. Estados tradicionalmente republicanos como Texas y Carolina del Sur se han teñido de azul. Keisha Lance Bottoms ha hecho historia en Georgia como la primera mujer negra elegida gobernadora. Esta derrota plantea un dilema para los republicanos: continuar con el trumpismo o reiniciar el partido. Aunque el movimiento MAGA mantiene algunas plazas, su futuro parece incierto sin Trump.
* Resumen supervisado por periodistas.
Donald Trump ha repetido por activa y por pasiva que los votantes republicanos deberían votar como si él estuviese en la papeleta. Después de las 'midterms' en Estados Unidos, el mandatario estadounidense ha asegurado que él no ha perdido porque no estaba en esas papeletas. Lo cierto es que, presente físicamente o no en esos 'ballots', el mensaje del pueblo norteamericano es claro: el trumpismo se está agotando, si no lo ha hecho ya.
Los datos son contundentes. Los demócratas se han hecho con el control del Senado y la Cámara de Representantes de forma holgada, obteniendo 54 senadores por 44 republicanos y 228 representantes por 139 republicanos. La clave ha estado en esos estados tradicionalmente republicanos que se han teñido de azul, como Texas, donde Gina Hinojosa y James Talarico han sido dos de los grandes protagonistas de la noche electoral. Los republicanos también han perdido el control de Kansas, Iowa, Ohio, Maine, Carolina del Norte y Carolina del Sur, en una noche para olvidar para el republicanismo.
Keisha Lance Bottoms es otra de las grandes vencedoras de la noche. La exalcaldesa de Atlanta ha derrotado al republicano Rick Jackson en Georgia, convirtiéndose en la primera mujer negra elegida gobernadora en Estados Unidos y en la primera demócrata en ocupar dicho cargo en Georgia en más de un cuarto de siglo. Su victoria es especialmente significativa porque se espera que Georgia sea un escenario de contienda clave en las elecciones presidenciales de 2028.
También en Georgia, el senador Jon Ossoff, un demócrata al que muchos consideran un posible candidato presidencial para 2028, derrotó al representante Mike Collins en una contienda que en su momento se consideró competitiva, pero que terminó quedando fuera del alcance de los republicanos en medio de la caída en los índices de aprobación de Trump.
Junto a Alexandria Ocasio-Cortez, que baraja aspirar a la Casa Blanca en 2028, las también neoyorquinas Darializa Ávila Chevalier y Claire Valdez se impusieron a sus rivales republicanos y consiguieron un escaño en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Ambas contaron con el apoyo del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
La gran duda de 2028: ¿trumpismo o reseteo?
El mensaje ha sido claro para Donald Trump, que ha sufrido uno de los mayores reveses que se recuerdan en la historia de unas 'midterms'. Estas elecciones, convertidas en un plebiscito contra su administración, hace que se abra el debate sobre si hay que seguir con la senda de trumpismo o si, por el contrario, hay que apretar el botón de 'reset' y que el partido republicano vuelva a encontrarse más allá de la era Trump.
Hay nombres de su actual equipo que suenan para una posible carrera electoral dentro de dos años, siendo J.D. Vance, actual vicepresidente, el que cuenta con una mayor ventaja para este escenario. Por el momento nadie se atreve hacer apuestas y se espera que estos dos próximos años sean una especie de transición. Lo que sí parece es que, ahora mismo, Trump parece apagar todo lo que toca. Un claro ejemplo son las derrotas de Ken Paxton en Texas y Darline Graham en Carolina del Sur, candidatos elegidos expresamente por Trump.
Las políticas erráticas de Trump, la guerra con Irán, el precio de la gasolina o las actuaciones del ICE, entre muchos otros factores, han llevado al electorado demócrata a movilizarse para hacer ver a Trump que estos dos años que vienen serán un poco más complicados para él.
Es pronto para dar por amortizado al movimiento MAGA, que ha conseguido mantener algunas plazas importantes como Florida o Nebraska, pero sí parece dejar muy tocado su proyecto. Con los índices más bajos de popularidad desde Truman en 1946, después de la Segunda Guerra Mundial, y sin la posibilidad de optar a un tercer mandato, se antoja complicado que exista un trumpismo sin Trump. Aunque, como en este caso, se las ingeniará para seguir formando parte del debate político.