'Un himno a la vida'
Gisèle Pelicot presenta sus memorias en Madrid: "Soy una mujer fuerte, me he reinventado"
Los detalles El libro arranca la mañana de noviembre de 2020 en que Pelicot acude a comisaría a raíz de la detención de su marido por grabar a mujeres debajo de sus faldas y llega hasta el final del juicio que dio la vuelta al mundo.

Resumen IA supervisado
Gisèle Pelicot presentó en Madrid sus memorias 'Un himno a la vida', donde relata el horror de descubrir que su marido la drogó y violó durante una década, permitiendo a otros hombres abusar de ella. En el Instituto Francés de Madrid, Pelicot compartió su historia con Montserrat Domínguez, transmitiendo un mensaje de esperanza: "Soy una mujer fuerte, me he reinventado". El libro comienza con su visita a la comisaría en 2020, tras la detención de su marido, y narra el juicio que condenó a él y a otros 50 hombres. Pelicot destaca la importancia de cambiar la vergüenza de bando y agradece el apoyo femenino. A pesar del "terremoto familiar", se ha mantenido firme por sus hijos y ha encontrado en la escritura una terapia. Este martes, será reconocida en el Palacio de la Moncloa por sus logros como icono feminista.
* Resumen supervisado por periodistas.
Gisèle Pelicot ha presentado este lunes en Madrid sus memorias, tituladas 'Un himno a la vida', donde narra cómo se enfrentó al demoledor descubrimiento de que su marido la había estado drogando y violando en secreto a lo largo de una década e invitando a decenas de desconocidos a que también abusaran de ella.
La francesa ha sido recibida en el teatro del Instituto Francés de Madrid con el público aplaudiendo en pie y ha mantenido una conversación con la periodista Montserrat Domínguez y ha confesado su deseo de transmitir "un mensaje de esperanza a todas las mujeres que sufren" con el libro: "Soy una mujer fuerte, me he reinventado".
El libro arranca la mañana de noviembre de 2020 en que Pelicot acude a comisaría a raíz de la detención de su marido por grabar a mujeres debajo de sus faldas en un supermercado, y llega hasta el final del juicio que dio la vuelta al mundo, donde fueron condenados su marido y otros 50 hombres. También cuenta cómo tomó la difícil decisión de renunciar al anonimato y que el juicio se celebrara a puertas abiertas.
"La vergüenza debe cambiar de bando" fue la frase que pronunció y que se ha convertido en un eslogan del movimiento feminista. "Jamás pensé que mis palabras pudieran tener este eco", ha confesado la autora, que ha agradecido el apoyo de todas las mujeres que la han acompañado en este proceso: "Las mujeres me han dado esa energía, me han hecho sentir la responsabilidad, sin ellas no estaría aquí".
Durante la conversación, ha detallado que se casó muy joven, concretamente a los 19 años, con Dominique Pelicot, al que ahora se refiere como "señor Pelicot", y que hasta aquella mañana de noviembre de 2020 pensaba que lo conocía perfectamente: "Tenía una cara A, normal, la de padre de familia, la que mostraba a sus amigos y una cara B donde afloraba esa perversión, sus fantasmas y sus deseos de someter a su mujer mediante sumisión química".
Hasta entonces, nada en la vida cotidiana le había hecho presagiar algo así. No ha querido definirlo como "un monstruo" sino como "un ser humano que ha cometido actos monstruosos" y ha recordado que él la estuvo viendo sufrir durante 10 años sus pérdidas de memoria y otros problemas de salud, y sus temores de padecer una enfermedad como la que se llevó a su madre cuando ella era una niña.
Aunque aún no ha visto a su exmarido después del juicio, dice que tiene intención de ir a visitarle a la cárcel: "Hoy soy una mujer fuerte, me he reinventado, no encontrará a la misma persona, él estará en una posición de debilidad, y quiero preguntarle por qué esa traición, ese mal, esas fotos de su hija".
También ha hablado del "terremoto familiar" que supuso el caso y ha hecho hincapié en que "lo peor" ha sido ver sufrir a sus hijos: "Yo elegí a mi marido pero ellos no han elegido a sus padres". Frente a la reacción de odio y rencor desatados en sus hijos, ella dice no haber podido entregarse a ese odio: "Pensaba que si reaccionaba como ellos me iba a hundir, yo tenía que ser sólida, mantenerme en pie".
Por ellos, por sus hijos, dice haber conservado en el libro el apellido Pelicot: "Es una manera de reequilibrar las cosas, he dado la vuelta a la situación". La experiencia de escribir el libro le ha servido como terapia y para aprender a soportar la soledad: "Descubrí la soledad cuando le detuvieron, después me retiré en la isla de Re y aprendí a conocerme, la soledad me permitió reflexionar y descubrir recursos que no imaginaba, se ha convertido en una amiga cómplice que me ha ayudado". Los momentos tristes y duros en los últimos años dice preferir guardárselos para ella: "Solo quiero hablar de alegría y de esperanza".
Este martes Pelicot será recibida en el Palacio de la Moncloa, donde el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le impondrá la encomienda de la orden del mérito civil, en reconocimiento a sus logros como icono feminista global.
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