Miguel tiene una discapacidad visual y vive en Murcia. Ha tenido suerte: su ciudad ha resultado ser una de las más inclusivas para las personas con dificultades de visión, como es su caso, o para aquellas invidentes. Y todo gracias a unos códigos instalados por toda la localidad que le permiten hacer una vida normal y autónoma gracias a su móvil.

Con él en la mano, recorre la ciudad con un guía personal. El truco son las más de 40.000 placas distribuidas por las 8.000 calles de Murcia: cada uno de estos carteles contiene un código NaviLens, similar a los ya ubicuos QR, que indica a Miguel dónde se encuentra en cada momento.

"Nos permite que un montón de cosas que hacemos en nuestro día a día, que hacemos preguntando a otras personas, las hagamos autónomamente", asegura Miguel a laSexta.

Su móvil, con la aplicación instalada, lee los códigos desde grandes distancias, con ángulos muy amplios y en apenas centésimas de segundo. Lo hace con gran precisión y sin necesidad de enfocar, lo que permite que incluso lo lleve colgado del cuello. Una voz electrónica indica en cada momento la calle donde está, su nombre o cuál es su parada de autobús.

Para el transporte público resulta fundamental. "Nos ayuda a saber qué bus está llegando o qué tranvía, cuál es la parada en la que estamos o cuándo llega, dónde está exactamente la puerta...", detalla el joven.

El código son unos cuadraditos de tres colores sobre un fondo negro, pero guardan todo tipo de información. Aunque sea sencillo, NaviLens ha surgido de un proyecto de cinco años de investigación en colaboración con la Universidad de Alicante.

Entre 2012 y 2017 esta compañía diseñó el proyecto que concluyó en unos códigos cuya andadura comenzó en el metro de Barcelona y ya ha atravesado el océano, implementándose también en el transporte público de megaurbes como Nueva York o Los Ángeles.

"Es una tecnología española que llamó la atención del metro de Nueva York. Nos mandaron un correo, nos dijeron que les interesaba la tecnología y se instaló en una estación de Brooklyn", explica orgulloso el director de NaviLens, Javier Pita.

No solo aporta información fundamental a personas con discapacidad visual, también a los turistas: es capaz de derribar las barreras lingüísticas, ya que el contenido que guarda está disponible en decenas de idiomas diferentes.

Ahora, quienes visiten la estación de metro de Jay Street, la segunda más concurrida de la red de trenes, cuentan con visualización en realidad aumentada con flechas que guían el recorrido o información en tiempo real de salidas y llegadas de trenes.

Miguel cree que la tecnología no solo es útil para personas en su situación, sino también para personas mayores con dificultades para leer carteles o turistas. Sin embargo, para derribar sus barreras es esencial: "Todavía hay muchas batallas. A la hora de coger un tren tenemos que conocer la estación y algunas son muy grandes y complicadas. Hay algunos servicios pero no permiten que seamos autónomos: nos ayudan a desplazarnos con una persona externa que cuesta dinero y que nos hace que no seamos tan libres como querríamos ser", demanda.

Si bien el transporte público o el caminar por las calles es una actividad más del día a día, también sirve para la cultura. Ya hay teatros o museos que han apostado por los NaviLens para enriquecer la experiencia de sus visitantes: es el caso del Museo Arqueológico Cayetano de Mergelina, en Yecla. Los 100 marcadores instalados aportan información adicional de las piezas y de las salas, locuciones sobre el espacio donde se encuentran y con audiodescripciones de lo expuesto.

El papel de Europa en la puesta en marcha de esta tecnología más inclusiva ha sido fundamental: la start-up, a pesar del apoyo de la Universidad, no contaba con los recursos que sí tienen grandes empresas para invertir en investigación y desarrollo.

Su secreto ha sido el maná europeo: "Gracias a las ayudas europeas pudimos invertir tiempo, talento y recursos en un proyecto que en este caso ha sido exitoso", subraya Pita.

Una tarjeta europea común para personas con discapacidad

NaviLens ha salido adelante gracias a la cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el programa I+D del Instituto de Fomento de la Región de Murcia. Y para seguir trabajando en mejorar la integración de las personas con discapacidad, la Unión Europea acaba de aprobar su plan estratégico para los próximos años.

La Estrategia sobre los derechos de las personas con discapacidad para 2021-2030 seguirá la senda del plan anterior 2014-2020 y tiene como objetivo garantizar su "plena participación en la sociedad y en igualdad de condiciones con los demás", como apunta el propio texto de la Comisión Europea, aprobado el pasado 3 de marzo.

La Comisión reconoce que, a pesar de los avances conseguidos con el plan predecesor, las personas con discapacidad aún afrontan obstáculos "considerables en el acceso a la asistencia sanitaria, la educación, el empleo y las actividades recreativas". Estas personas sufren un mayor riesgo de pobreza o exclusión social (21% de media en la UE 27) que las personas sin discapacidad (14,6 %). Las ayudas públicas son indispensables para reducir esa brecha, como muestran los datos.

El proyecto más emblemático de esta nueva estrategia de la UE es implantar una Tarjeta Europea de Discapacidad para eliminar también barreras administrativas en el territorio europeo, tal y como explica a laSexta Rosa Estarás, eurodiputada y miembro del intergrupo de Discapacidad del Parlamento Europeo: "Que cuando un ciudadano discapacitado se mueva de un estado a otro no tenga que empezar el proceso de su discapacidad".

De esta forma, apunta Estarás, podrán tener "los mismos derechos en todo el territorio europeo", y acceder a las prestaciones o ventajas establecidas en cada país miembro. El objetivo es que esta tarjeta se implante en todos los Estados antes de que finalice 2023, siguiendo la experiencia piloto que ya existe en ocho países.

Contra la discriminación y las desigualdades

La estrategia europea quiere también acabar con la discriminación hacia las personas que sufren discapacidad: más de la mitad declaran haberse sentido discriminadas, según el último Eurobarómetro sobre discriminación (2019). Además, la pandemia, que ha acrecentado las desigualdades, ha empeorado esta situación.

En su plan, la UE quiere prestar "especial atención" a colectivos que más lo necesitan, como las mujeres, los niños, las personas mayores, las personas sin hogar, los refugiados, los migrantes, o las minoría étnicas. Y con un enfoque especial hacia las mujeres, justificado en un dato escalofriante que anota el texto de la Comisión: las mujeres con discapacidad tienen entre dos y cinco veces más probabilidades de ser víctimas de la violencia que las mujeres sin discapacidad.

Más de la mitad de las personas con discapacidad declaran haberse sentido discriminadas

La propuesta de la Comisión se plantea objetivos también en materia de empleo, accesibilidad, la libre circulación de las personas con discapacidad y su plena inclusión en los procesos democráticos. La estrategia anota que estas personas con frecuencia tienen dificultades para ejercer sus derechos en los procesos electorales, ya sea por una accesibilidad limitada (como la falta de información lengua de signos, por ejemplo) o por limitaciones de su situación jurídica.

Para ello, y entre otras medidas, la Comisión trabajará con los Estados miembros para "promover la plena participación en las elecciones y la accesibilidad de las elecciones europeas", como votantes y como candidatos, y elaborará en 2023 una guía de buenas prácticas electorales que abordará este asunto.

Los Fondos de Recuperación de la crisis

Para implantar todos estos objetivos los países podrán hacer uso de los fondos de la Unión, en especial de los llamados NextGenerationEU, un programa financiero extra dotado con 750 mil millones de euros para mitigar los efectos de la crisis provocada por el coronavirus.

Se trata, apunta Rosa Estarás, no solo de la recuperación económica, sino también "de la recuperación social, la innovación y el futuro de una Europa digital", que tiene ahora la oportunidad de "poner en el centro a las personas con discapacidad".

Los Fondos de Recuperación se suman al presupuesto plurianual 2021-2027, un total de 1,8 billones de euros de los que el 30% serán para luchar contra el cambio climático, y el 20% para favorecer la transición digital. Al igual que el resto de países de la UE, España tiene hasta el 30 de abril para presentar sus planes nacionales de recuperación y resiliencia, y se prevé que los fondos empiecen a llegar en el segundo semestre de 2021. España contará con 150 mil millones de euros procedentes de Europa hasta 2027.