La fe, traducida en votos
Cuando rezar es cuestión de poder: los evangélicos, pieza clave para la ultraderecha en su cada vez mayor poder político
El contexto Países como EEUU, Brasil, Argentina, Chile o Colombia ven como estos profetas tienen cada vez más influencia en el plano electoral y que cuentan con cada vez más peso social y mediático.

Resumen IA supervisado
Rezar ha trascendido la fe para convertirse en una cuestión de poder en países como Estados Unidos, impulsado por el auge de los evangélicos. Este movimiento, que no se presenta como político sino como la palabra del señor, ha sido comprendido por figuras como Donald Trump, quien ha integrado a los evangélicos como un pilar de su movimiento político. Influentes pastores como Franklin Graham han extendido su influencia más allá de EE.UU., llegando a países como Brasil, Chile, Argentina y Colombia, donde las iglesias evangélicas ganan peso social y electoral. La fe se entrelaza con la política, movilizando millones de votos en el tablero internacional.
* Resumen supervisado por periodistas.
Rezar ya no es solo una cuestión de fe. Rezar es, en países como Estados Unidos, una cuestión también de poder. Así es después del auge de los evangélicos, después del ascenso de un camino en el que los que forman parte de él no se presentan como políticos sino como la palabra del señor. En el que hablan, incluso, de un "profeta".
Así son los discursos de los predicadores. Así son las palabras que recitan y en los que hacen alusión a un "raro momento de la historia en el que no hay un político en el puesto". Y sí, todo esto es algo que Donald Trump ha entendido a la perfección.
Hace tiempo además, haciendo de los evangélicos uno de sus pilares de su movimiento político. Porque tras el movimiento MAGA hay pastores como Franklin Graham, uno de los predicadores más influyentes del mundo y aliado del republicano.
Va a estar en Madrid a finales de mes, en un encuentro evangélico que demuestra hasta dónde llega su red de influencia. Porque los hemos visto junto al presidente. Porque han llegado a afirmar que decirle 'no' es como decirle "no a Dios".
Fue lo que dijo Paula White. Fue un discurso evangelista que en su día defendió Charlie Kirk en unas palabras en las que se mezclaban las creencias con el nacionalismo.
Y es que su influencia no se limita solo a Estados Unidos. En Brasil, por ejemplo, Jair Bolsonaro fomentó gran parte de su ascenso político con el apoyo de los evangélicos.
Es un fenómeno que se extiende por toda América Latina, con Chile, Argentina y Colombia viendo cómo las iglesias evangélicas ganan peso social, mediático y electoral.
Son líderes políticos buscando la bendición, con pastores movilizando millones de votos y la fe entrando cada vez más en el centro del tablero político e internacional.