Consecuencias de la tragedia

Cuando el abandono lleva a la revolución: cómo los terremotos de Nicaragua o Turquía provocaron cambios de régimen

Entre líneas La mala gestión tras los terremotos de Venezuela ha indignado a la ciudadanía, que pregunta dónde está el gobierno.

Cuando el abandono tras los desastres naturales lleva a la revolución
Escucha esta noticia
0:00/0:00

Cuando se ha perdido todo, también se pierde el miedo al régimen. Se trata de un hecho que se ha repetido a lo largo de la historia y que ha terminado con regímenes que parecían eternos. Ahora, es un espejo en el que puede mirarse Venezuela, que clama contra el gobierno de Delcy Rodríguez por su inacción ante los terremotos sufridos hace menos de una semana.

Los venezolanos piden ahora que les digan si pueden seguir viviendo en sus casas o si hay riesgo de que se vengan abajo, pero nadie en el gobierno responde y el país se ha puesto en modo "el pueblo salva al pueblo".

Sin embargo, incluso la ayuda que prestan los ciudadanos de a pie está bloqueada, a pesar de que hay 50.000 personas desaparecidas y de que decenas de miles se han quedado sin casa. El gobierno no responde, y eso está llevando a los venezolanos al límite.

El fin de la dictadura en Nicaragua

Nicaragua fue un ejemplo de que la desesperación puede llevar a la revolución, ya que, a raíz del terremoto de 1972, se gestó la revolución sandinista. Cerca de 10.000 personas perdieron la vida por un sismo que destruyó la capital.

Entonces, el dictador Anastasio Somoza controló la ayuda internacional y fue acusado de quedarse con una parte, además de sacar beneficio de la reconstrucción. La revolución del 79 terminó con Somoza y llevó al país a una guerra civil financiada por Estados Unidos.

En 1985, la mala respuesta del gobierno mexicano al sismo provocó que la sociedad civil se organizase. Nació una oposición al PRI (Partido Revolucionario Institucional), que gobernaba el país desde 1929, y finalmente le sacó del poder por primera vez en 70 años.

La llegada de Erdogan en Turquía

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, supo aprovechar mejor que nadie un terremoto para llegar al poder. Lo hizo tras el desastre de 1999, que acabó con la vida de 17.000 personas en Izmit.

El gobierno no supo responder y pagó su incompetencia en las urnas. El pueblo castigó a los partidos clásicos, que acabaron desapareciendo por completo en solo tres años. Erdogan se benefició de ese vacío de poder y ganó las elecciones, cambiando Turquía para siempre.

El desastre de Haití en 2010

El año 2010 es recordado por la gran tragedia de Haití: más de 200.000 personas murieron por el terremoto que asoló uno de los países más pobres y desorganizados del mundo. En este caso, el Estado tampoco supo actuar y acabó convirtiéndose en lo que se conoce como un Estado fallido. Aún hoy, el poder real sigue en manos de las bandas armadas.

Pakistán o Siria son otros ejemplos que demuestran que un desastre natural puede ser el detonante para que una sociedad exija un cambio.

*Añade laSexta como tu medio de referencia en Google y no te pierdas toda la actualidad y el mejor contenido