El coronavirus ha dejado de ser la principal causa de muerte en Inglaterra y Gales, al menos así lo ha sido en el mes de marzo. El buen ritmo de vacunación del país junto con las políticas restrictivas llevadas a cabo (el territorio gobernado por Boris Johnson inició su desescalada el pasado 8 de marzo, cuando reabrió los colegios) han servido para constatar la eficacia en la lucha contra la pandemia.

Así, es la primera vez que el COVID no es la principal causa de deceso desde el pasado octubre en ambos territorios. Según la Oficina Nacional de Estadística, Inglaterra ha registrado un total de 45.567 muertes el mes pasado, de las cuales 4.198 fueron causadas directamente por el coronavirus. En porcentaje, estas cifras suponen un 9,2% del total.

El número es ligeramente superior en los certificados de defunción donde aparece la enfermedad, aunque no haya causado directamente el fallecimiento: aquí se incrementa a 5.336, un 11,7%. Esto supone el descenso más drástico desde la irrupción de la pandemia, con una caída del 72% en comparación con febrero.

En Gales sucede lo mismo. De los 2.984 decesos registrados en marzo, un 6,3% se achacaron al coronavirus (en total, 189). Si se tiene en cuenta la existencia de la enfermedad, aunque no necesariamente haya sido esta la causa de la defunción, el número se incrementa ligeramente hasta un 8,9% (265).

La principal causa de fallecimiento en Inglaterra el pasado marzo fueron la demencia y el alzheimer, con un total de 4.616, mientras que la segunda lo constituyeron las afecciones cardiovasculares, con 4.553. En Gales, por el contrario, han sido los problemas de corazón (351) los mayores causantes de muerte en el territorio seguido de, también, la demencia y el alzheimer, con 299.