Los cantos contra la congresista musulmana Ilhan Omar recuerdan a otro momento de 2016, cuando Trump declaraba en sus mítines que México pagaría la construcción del muro en sus fronteras.

El presidente ha iniciado la campaña de reelección con su lado más radical. "El primer discurso ha recordado mucho a ese Trump clásico, una persona que utiliza la demagogia, que intenta captar el voto más populista, el voto más 'outsider'", explica el catedrático de Comunicación y Política Internacional de la UEM José María Peredo.

Está repitiendo los pasos que le llevaron a la Casa Blanca:

El ataque a sus rivales políticos

Acusó a Clinton de fundar Dáesh, y a Ilhan Omar de simpatizar con Al Qaeda. "Dices que Al Qaeda te enorgullece", pregonaba a sus seguidores.

"Es bastante premeditado el hecho de que señale con el dedo a congresistas. Es una estrategia, claramente, de campaña", comenta Peredo.

"Busca 'cabezas de turco' contra los que ir, pero sobre todo polarizar", argumenta David Redoli, sociólogo y expresidente de la Asociación de Comunicación Política.

Miedo a la inmigración

El miedo a la inmigración fue clave en 2016. "Traen el crimen, son violadores", decía el presidente.

Esto ha estado presente en toda la legislatura, y seguirá siendo un argumento para conseguir votos.

"Está intentando crear percepciones que no se corresponden con la realidad. La inmigración en Estados Unidos es imprescindible, no puede funcionar sin ella, es un país de inmigrantes, incluso el propio Donald Trumo es hijo de inmigrantes", dice Redoli.

Promesas imposibles

Hace tres años, su propuesta estrella era la creación de un muro pagado por México. Ahora promete curar el cáncer y erradicar el sida.

"Tiene que ver con la demagogia. Está buscando más las tripas que la cabeza y 'emotivizar' la campaña electoral", concluye Redoli.

Le funcionó en 2016 y espera que le sirva para ser reelegido en 2020.