El peor enemigo del fuego
La nueva ola de calor mantiene en vilo a los incendios que queman España al aniquilar la ventana de oportunidad para su extinción
Los detalles El calor es el peor enemigo para los fuegos activos por muchos factores, ya que si hay temperaturas altas, los peligrosos pirocúmulos que suelen generarse de día pueden hacerlo también por la noche, entre otros factores.

Resumen IA supervisado
Las olas de calor, exacerbadas por el cambio climático, tienen un impacto devastador en la gestión de incendios forestales. Según Víctor Resco, Catedrático de Ingeniería Forestal, estas condiciones extremas secan la vegetación y eliminan la humedad nocturna, crucial para controlar incendios. En el 30% de los peores incendios, las llamas avanzan más rápido durante la noche debido a la falta de frescor. Además, las altas temperaturas facilitan la formación de pirocúmulos incluso de noche y aumentan el estrés hídrico de la vegetación, impidiendo su resistencia al fuego. Esta situación agrava la extinción de incendios en España.
* Resumen supervisado por periodistas.
De nada sirve una primavera lluviosa si el cambio climático nos deja dos o tres olas de calor seguidas. En 10 o 12 días de temperaturas extremas, una sequía inusual se apodera por completo, no solo del combustible, resecándolo hasta niveles extremos, sino de todo su entorno. En este sentido, Víctor Resco, Catedrático de Ingeniería Forestal, señala que "cuando hay mucha sed en la atmósfera, esto deseca la vegetación".
Y casi la peor consecuencia de las olas de calor es que aniquilan la ventana de oportunidad para la extinción del fuego que suele traer la noche, generalmente cargada de frescor y humedad. "Hasta en el 30% de los peores incendios vemos cómo por la noche el incendio corre más que por el día", subraya Resco.
Otro factor muy a tener en cuenta es que si hay temperaturas altísimas, los peligrosos pirocúmulos que suelen generarse de día pueden hacerlo también por la noche. "Cuando el humo del incendio pincha en las capas frías de la atmósfera, se forma un pirocúmulo. Por la noche este proceso es más bajo, porque la altura de la atmósfera es más baja", explica el Catedrático de Ingeniería Forestal.
Las olas de calor, igualmente, fomentan la proliferación de las pavesas y del estrés hídrico de la vegetación, que deja de soportar el primer y determinante golpe de llama. Por lo tanto, hay motivos de sobra para que la nueva ola de calor mantenga en vilo la extinción de los grandes incendios que queman España