¿Qué pasó el 4 de diciembre de 1977 en Andalucía? Es lo que siguen preguntándose, aún hoy en día, miles de andaluces que intentaban dejar atrás el tardofranquismo, convertido en pasado reciente, y salían a la calle para reclamar, a través de multitudinarias manifestaciones en todas las provincias de la región, el derecho a la autonomía de Andalucía. Entre ellos se encontraba Manuel José García Caparrós.

Hace 41 años, Andalucía acogía a cerca de dos millones de personas que enarbolaban con energía miles de banderas verdiblancas; mirada al cielo y grito en el alma, celebraban el fin de la dictadura y el inicio de una Transición que aún chocaba de lleno con la resistente estructura del régimen. Para todos ellos, era el momento. Andalucía debía liberarse del yugo y ser de una vez por todas lo que llevaba tiempo siendo: Andalucía.

En Málaga, más de 200.000 personas se hicieron eco de esa movilización. Ocuparon parte de la Alameda principal y calle Larios, y rodearon durante la marcha la Diputación provincial; por cierto, edificio al que no se pudo resistir Juan Manuel Trinidad Berlanga, que estrenaba título de escalador profesional: trepó por su fachada para colgar la bandera andaluza, muestra rebelde que revelaba el deseo de un región dispuesta a afrontar un tiempo nuevo.

Ese gesto, el de Trinidad Berlanga, dio inicio a la perdición de García Caparrós. Previamente, Francisco Cabeza, presidente de la Diputación y militante de la Falange que se negaba a aceptar el fin de una dictadura sobrepasada por las numerosas movilizaciones pacíficas que llenaban cada rincón de España, había prohibido colgar la enseña andaluza en el balcón de la institución.

Cabeza no aguantó ese gesto desafiante. Explotó. No tardó en coordinar el despliegue policial de la Policía Armada, aquellos conocidos en todo el país por entonces como los grises, para poner fin no sólo a aquel acto de desobediencia; también, a la concentración que había ocupado las arterias principales de Málaga. En la misma se encontraba un joven sindicalista de 18 años recordado por todos tiempo después.

Quienes pasaron a su lado afirman que gritó tras el tiro: "¡Asesinos, me han dado!"

Trinidad Berlanga fue detenido de inmediato. García Caparrós, activo militante de Comisiones Obreras y empleado de la fábrica de Cerveza Victoria que había acudido a la manifestación junto a otros compañeros de la organización, no tuvo tanta 'suerte'. Entre cargas y cargas, la represión ejecutada por la Policía Armada para dispersar a la población echada a la calle no admitió la resistencia de algunos manifestantes. Los agentes no tardaron en disparar: primero, balas de goma, y al poco, de las que matan.

García Caparrós fue asesinado en la esquina de uno de los edificios de la Alameda de Colón otras hipótesis apuntan que aquel no fue el lugar del trágico suceso. Cayó al suelo con un tiro en la axila y que acabó en el costado mientras Málaga huía como podía, dividida, de la violencia. Quienes pasaron a su lado afirman que gritó tras el tiro: "¡Asesinos, me han dado!". Jamás se identificó al culpable.

Una bala lavada a conciencia libró al autor de su responsabilidad. Nada pudo hacer el hospital Carlos Haya para salvar la vida de García Caparrós, que llegó muerto a la sala de autopsias sin esa bala del calibre nueve milímetros que acabó con él, según cuentan en el documental '23 disparos' sobre los trágicos y brutales altercados que tuvieron lugar aquel día. La investigación judicial posterior tampoco ayudó a aclarar las circunstancias de la muerte del malagueño. Más allá de apuntar a un cabo de la Policía Armada llamado Miguel Pastor que pasó inadvertido durante la investigación y del que no se volvió a hablar, poco pudo hacer la justicia durante los ocho años que la causa duró abierta.

 

¿Qué pasó el 4 de diciembre de 1977 en Andalucía? Es lo que sigue preguntándose 41 años después la familia de García Caparrós, ya sin los padres del chico, que en estas cuatro últimas décadas ha luchado sin descanso por la reapertura de la investigación sobre su muerte. Nunca bastó la calle en su memoria, ni su nombramiento como hijo predilecto de la provincia; ni siquiera, los numerosos homenajes al joven en el lugar donde fue asesinado, destrozado tiempo después por varios miembros de fascista Fuerza Nueva.

Andalucía celebra el 4 de diciembre de 2018 en alerta por el auge de la extrema derecha en la región que posiblemente se extienda al resto de España tras los comicios municipales y autonómicos. Con ello, deben los andaluces conmemorar su aniversario con la obligación de tener presente en su recuerdo el asesinato de García Caparros, símbolo de la lucha de aquellos que, en tiempos más difíciles, se enfrentaron cara a cara a un régimen fascista que les amenazó, les coaccionó y les pisó en numerables ocasiones, pero del que finalmente salieron victoriosos.

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