El tratamiento se ha "ido instaurando progresivamente" y ya lo usan los servicios de neurología de la mayoría de hospitales públicos catalanes, según ha desvelado Mariano Huerta, miembro del grupo de estudio de las cefaleas de la Sociedad Catalana de Neurología (SCN), perteneciente a la Academia de Ciencias Médicas de Catalunya.

Huerta ha precisado que un estudio de 2011, que empleó una muestra de 1.300 pacientes, concluyó que esta terapia en pacientes con migraña crónica, la migraña más discapacitante, benefició al 70% de los pacientes después de seis meses.

El efecto de la inyección dura tres meses, por lo que se tiene que ir repitiendo con esta periodicidad, y se aplica en la región frontal, temporal-occipital, cervical y en el trapecio.

Este tratamiento beneficia sobre todo a los pacientes que sufren un dolor más agudo, que son los que tradicionalmente han tenido menos opciones de tratamiento: "Cuanto más crónico sea el dolor de cabeza, más posibilidades hay de que funcione".

La migraña afecta a un 12% de la población catalana y la migraña crónica -dolores de cabeza intensos que limitan la actividad y que duran más de 15 días al mes durante tres meses- tiene una incidencia del 2%.

Esta aplicación del bótox se empezó a investigar hace una década tras constatar que habían personas que se habían sometido a tratamientos estéticos para eliminar las arrugas en la frente que habían mejorado las migrañas.