En menos de 10 años, la marca croata Rimac se ha situado en una posición privilegiada dentro del sector automovilístico, gracias a su despliegue tecnológico y la llegada del superdeportivo eléctrico C_Two. Su progreso ha supuesto que fabricantes de la talla como Aston Martin, Koenigsegg, Porsche o, incluso, el grupo Hyundai se hayan convertido en accionistas minoritarios de la compañía.

Rimac C_Two | Rimac

El C_Two se posiciona como uno de los rivales a batir, a la altura de modelos que llegarán en breve como el Lotus Evija o el esperado Tesla Roadster. El croata cuenta con cuatro motores eléctricos -uno por cada eje- y una batería de polímero de iones de litio de 120 kWh. Rimac promete una autonomía de 550 kilómetros, según el ciclo WLTP, con una recarga del 80% de las baterías en apenas media hora si se utiliza un punto de carga rápida.

El eléctrico desarrolla 1.914 CV y 2.300 Nm de par máximo con unas cifras verdaderamente demoledoras: 0 a 96 km/h en 1,85 segundos; 0 a 160 km/h en 4,3 segundos; 0 a 300 km/h en 11,8 segundos; y una velocidad punta de 412 km/h.

Rimac C_Two | Rimac

Rimac sigue trabajando en la producción del vehículo y ya ha confirmado que los primeros clientes comenzarán a recibir unidades a principios de 2020. Al mismo tiempo, la marca croata ha reiterado que el C_Two será una serie limitada de 150 unidades, tal y como había adelantado en el pasado.

El cuerpo de este superdeportivo es un chasis monocasco de fibra de carbono y estructura de aluminio, que consigue dejar el peso en menos de dos toneladas, 1.950 kilos, concretamente. Para controlar su potencia desbordada se ha diseñado una transmisión y unos neumáticos específicos para el modelo. Además, la presencia de asistentes como el sistema All-Wheel Torque Vectoring, permite regular de forma independiente el par motor entregado a cada rueda.

Rimac C_Two | Rimac

Su despliegue tecnológico hace que el superdeportivo eléctrico incorpore el nivel 4 de conducción autónoma al incorporar ocho cámaras, seis sensores y doce radares. El C_Two es un coche totalmente conectado con un interior digitalizado en el que destacan las prominentes pantallas del cuadro de instrumentos y consola central, además de la presencia de un destacado sistema de reconocimiento facial.