Probamos a fondo el nuevo 3008, el último SUV que ha presentado Peugeot, un coche con el que tiene serias intenciones de liderar este segmento del mercado. Razones no le faltan. Este modelo es toda una declaración de intenciones de la firma francesa. Marca un antes y un después por concepto, por diseño… con unas líneas y, sobre todo, calidad, que llaman la atención desde el primer momento. Dentro pasa lo mismo: el 3008 se sale de la norma; es diferente.

La pantalla principal y la consola central van orientadas hacia el conductor. Un detalle simple pero funcional, igual que los botones, que recuerdan a un piano. Sirven para elegir distintas funciones y están ordenados de mayor a menor frecuencia de uso. Además, te vuelves a encontrar con el famoso i-Cockpit de la discordia. Así es como llaman en Peugeot al conjunto volante, cuadro y asiento. Tiene amantes y detractores.

En carretera es donde se encuentra realmente cómodo. Porque toda la vuelta de tuerca que le han dado a la parte estética también viene acompañada de mejoras que han enriquecido su comportamiento dinámico. Con los cambios que se han producido se pone a la altura de los mejores crossovers de la categoría. Y es que, como se suele decir, la competencia agudiza el ingenio.