COCHES CLÁSICOS
De servidor a Volkswagen de colección: pasado y presente de una minivan en vías de extinción
Un modelo ayer funcional, hoy sobreviviente. Si encargas uno, mejor si lo haces por correo.

Publicidad
Imagina que eres un empleado de Volkswagen, te pareces a un vehículo y a este último lo bautizan con tu apellido. Es el mito generado alrededor del nombre de una de esas minivans que ya no se fabrican ni se utilizan para el propósito por el cual fueron concebidas. Reconozco el simpático diseño del Volkswagen ID.Buzz –por mencionar una combi comparable por contar con versión cargo–, pero al Volkswagen Fridolin solo le faltaba hablar. Al menos, eso transmitía su expresiva silueta.
¿Pero cuál era ese propósito que ya no corre en su razón de ser, una razón de ser hoy desligada de lo funcional y abocada a una faceta de vehículo de colección? Los coleccionables. De eso se trata. Están los que nacen para serlo, los concebidos para llegar a selectas manos. Luego están los que alcanzan el estado de peligro de extinción y se convierten en coches a conservar como el tesoro más preciado.

Según un artículo publicado en 2021 por la propia marca alemana, en ese entonces menos de 200 ejemplares del Type 147 Kleinlieferwagenseguían vivos en todo el mundo. No es un número extremadamente bajo, pero dado que durante la década que duró su producción –de 1964 a 1974– se llevaron a cabo 7.100 unidades –a excepción de las 1.000 destinadas al servicio postal suizo, todas fueron fabricadas para encargarse del correo alemán–, el Fridolin ya era cinco años atrás una especie sobreviviente e imaginamos que lo es aún más un lustro después.
Volkswagen Fridolin: pasado y composición
¡Y ahí está su propósito original! Volkswagen fue la elegida por la Autoridad Postal de Alemania para colocar en las carreteras del país su vehículo de época. Un vehículo que no le escapó a la lógica de la industria: mercado diferente, versión diferente. Las modificaciones recibidas por el Fridolin para homologarse como minivan de correo suizo fueron integrales: en cuanto a seguridad, se agregaron ventanas y espejos retrovisores en los guardabarros, mientras que en mecánica se optó por un motor superior y frenos de disco para las ruedas delanteras.

Detrás del seudónimo, el nombre oficial. Detrás de su nombre oficial, otros tantos que no llevó inscriptos en la parte trasera, sino en diversos elementos y componentes heredados de modelos Volkswagen ya existentes en aquel entonces. Los eruditos de la historia de Volkswagen reconocerán la curvatura del capó y el diseño de faros, tomados del dos puertas Notchback Type 3, y recordarán que fue el mismísimo Escarabajo el proveedor del motor y la caja de cambios. ¿El chasis? ¡Gracias, Karmann by Ghia!
No, ya no se realizan vehículos como el Fridolin, hoy devenido en pieza de colección. Tan de colección en las cocheras como en las repisas. Si encargas uno a escala, pues que te lo envíen por mensajería.
Publicidad





