HISTORIA DEL COMPACTO ALEMÁN
La línea cronológica del Volkswagen Golf: un recorrido al paso por las generaciones del siglo XX
De una introducción sobre la actual generación a un salto sin escalas hacia la era más clásica. Los MK1, MK2 y MK3, protagonistas de esta primera parte.

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Hay un selecto grupo de coches que no necesitan llegar a 30 años estando fuera del mercado para considerarse clásicos. A ese grupo pertenece el Volkswagen Golf, que seguirá siendo un clásico alemán aunque se siga fabricando. Tal vez y sólo tal vez, la llegada de la futura generación eléctrica signifique una ruptura, eso sí. Pero no es momento de mirar al futuro, sino al pasado, donde su historia ya está escrita y su evolución inmutable.
El 8.5 –no, no hablo de una cilindrada– fue lo último en actualización integral del popular hatchback, el lavado de cara de la octava y vigente generación, que a su vez había traído como novedad las tiras LED y había avanzado a una modernización notable de su calandra respecto del Golf antecesor. Pero esto no es una retrospectiva. En esta primera parte dedicada a la línea cronológica del siglo XX, saltemos directamente a los comienzos.

Habiendo dejado atrás al Escarabajo de motor trasero, así también como al prototipo previo de estilo utilitario, el Golf MK1 llegó con una faceta mucho más deportiva y callejera que el concepto del que derivó. Faros circulares, una calandra de finas ranuras que emana años setenta, un amplio portón trasero –una luneta para nada tímida–, el motor debajo del capó y el foco en el espacio interior para alcanzar, en un abrir y cerrar de ojos –una marca celebrada en octubre del ‘76–, el millón de unidades salidas de fábrica. La segunda generación, producida de 1983 a 1991 (imagen de portada), aunque por la misma senda del diseño angular, significó un cúmulo de novedades técnicas. Entre ellas, la tracción total y el sistema de frenos antibloqueo.
El Volkswagen Golf MK3, la primera señal de la modernidad
Dos generaciones iniciales traducidas en un acumulado de 13,2 millones de ventas para catapultar al compacto a la modernidad de la industria del automóvil, entendida ésta desde la década de 1990. Una renovación completa a la que se sometieron todos los fabricantes. La entrada a los años noventa interpeló a cada coche y el Volkswagen Golf, lógico, no fue la excepción.

Desde la carrocería y sus molduras hasta cada elemento del equipamiento exterior, el Golf MK3 mutó abruptamente y marcó un antes y un después. Hasta nunca a los faros circulares y bienvenido el refinamiento a la calandra, en tanto que las luces intermitentes y las antiniebla se sofisticaron.
La evolución mecánica se tradujo en el estreno absoluto de un diésel con inyección directa y en la llegada del emblemático VR6 –sí, ese que el Grupo Volkswagen utilizó de conejillo para experimentar y desarrollar la fórmula del W12–, la evolución en materia de seguridad se sintetizó en la introducción de airbags frontales y laterales, y la mejora en asistencia se resumió en la incorporación del control de crucero. Así, el coche iba camino a una cuarta generación para abrir las puertas del nuevo milenio. Esa, no obstante, es materia para una segunda parte...
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