EL MOMENTO DE VENDER
Si quieres vender tu coche antes de que empiece a perder mucho valor, estos son los 2 momentos clave que debes vigilar
Los años y los kilómetros pueden marcar una enorme diferencia en el valor de reventa de un coche. Hay dos momentos especialmente importantes que conviene vigilar.

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Comprar un coche supone asumir que, salvo excepciones muy concretas, cada año que pasa valdrá menos dinero. El problema es que esa depreciación no sigue siempre el mismo ritmo. Hay momentos en los que el valor cae rápidamente y otros en los que mantener el coche algunos años más apenas cambia tanto las cosas.
Por eso, si tienes pensado cambiar de coche tarde o temprano, hay dos cifras que merece la pena tener controladas: su antigüedad y su kilometraje. Elegir correctamente cuándo venderlo puede suponer una diferencia importante en el dinero que recuperas.

Entre los 4 y los 6 años aparece una ventana interesante
La depreciación más dolorosa suele producirse durante los primeros años. Un automóvil puede perder aproximadamente entre un 10% y un 15% de su valor prácticamente al matricularse, mientras que después del primer año la pérdida acumulada puede rondar ya el 20%-25%.
Pasados dos o tres años, la depreciación acumulada puede situarse aproximadamente entre el 35% y el 45%. A partir de ahí, la curva empieza a suavizarse. Es decir, el coche continúa perdiendo dinero, pero generalmente lo hace más despacio.
Precisamente por eso, una de las ventanas interesantes para vender puede encontrarse entre los cuatro y los seis años desde su matriculación. Para entonces, el propietario ya ha soportado buena parte de la depreciación inicial, pero todavía está ofreciendo un automóvil relativamente moderno.
Además, un coche de esa edad puede seguir siendo especialmente atractivo para quien busca un coche de segunda mano, especialmente si cuenta con un mantenimiento demostrado y no acumula demasiados kilómetros.

El segundo número que deberías vigilar está en el cuentakilómetros
La edad no es el único factor. De hecho, dos coches matriculados el mismo día pueden tener precios completamente distintos si uno acumula 50.000 kilómetros y el otro supera ampliamente los 100.000.
Una horquilla de aproximadamente 60.000 a 90.000 kilómetros puede seguir resultando atractiva en el mercado de segunda mano. Pero existe otro escalón psicológico y mecánico especialmente interesante.
Cuando el coche comienza a acercarse a los 120.000 o 150.000 kilómetros, determinados compradores pueden empezar a verlo de otra manera. No significa que un automóvil con ese kilometraje esté cerca del final de su vida útil, ni mucho menos, pero sí es una fase en la que pueden aparecer operaciones de mantenimiento más costosas dependiendo del modelo.
También cobra todavía más importancia demostrar que esos kilómetros son reales. El historial de ITV, las facturas de mantenimiento o un informe sobre el historial del vehículo pueden ayudar a transmitir confianza al comprador.

No todos los coches pierden valor de la misma manera
Estas cifras deben entenderse como referencias, no como reglas matemáticas. El modelo, el motor, la demanda del mercado, su estado, el mantenimiento o incluso la etiqueta ambiental pueden hacer que dos coches aparentemente similares tengan valores de reventa muy diferentes.
También importa muchísimo la propia situación del mercado. Un modelo muy buscado puede conservar sorprendentemente bien su precio durante años, mientras que otro que haya quedado tecnológicamente desfasado puede depreciarse mucho más deprisa.
Por tanto, si ya estás pensando en cambiar de coche, conviene mirar algo más que su fecha de matriculación. Acercarse a los cuatro-seis años y, posteriormente, a la barrera de los 120.000-150.000 kilómetros son dos buenos momentos para volver a comprobar cuánto vale realmente tu coche y decidir si merece la pena venderlo antes de seguir acumulando años y kilómetros.
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