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SEÑALES

¿Qué son las señales fantasma y por qué deberías recurrir sus multas?

Las señales oficiales se encuentran recogidas en el Reglamento General de Circulación, sin embargo, por nuestras carreteras existen señales que no lo están.

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En nuestras carreteras existen cientos de señales que los conductores aprenden durante su paso por las autoescuelas. Las señales oficiales se encuentran recogidas en el Reglamento General de Circulación o en el Catálogo Oficial de Señales Verticales, sin embargo, por nuestras carreteras existen señales que no se recogen oficialmente y que a menudo son creadas por responsables de un municipio o localidad. Son las llamadas señales fantasma.

Las señales a menudo son creadas por los municipios para intentar facilitar la conducción de los usuarios de las vías, sin embargo, al ser señales específicas generan confusión entre los conductores que no las conocen o que proceden de otros lugares. Esta confusión puede generar incluso situaciones peligrosas en las carreteras y en algunos casos, multas sorpresa para los conductores que no las conocen al no haberlas estudiado.

Multas por superar límites de velocidad indicados en señales nuevas, restricciones de acceso, etc. En estos casos, todas las asociaciones de conductores recomiendan recurrir las multas producidas por cualquier señal que no aparezca recogida en el Catálogo Oficial de Señales.

El catálogo de señales verticales de circulación data de 1992. Varios años se ha trabajado en su revisión y en actualizaciones, pero nunca se han llegado a publicar de forma oficial, ya que implicaría un cambio más notorio en el Reglamento General de Circulación. Por tanto, el catálogo actual tiene cerca de 30 años de antigüedad.

Motorpedia CC: la historia de las señales

Hay un lenguaje, casi universal, que se ha desarrollado gracias al automóvil. Un lenguaje que no para de evolucionar y, gracias al cual, el ser humano puede viajar por todo el mundo, siguiendo unas pautas comunes. Esta es la Motorpedia de Centímetros Cúbicos.

En el siglo XX, los coches son una realidad y la circulación un caos. Las ciudades, convertidas en un “sálvese quien pueda”, son las que más sufren la irrupción del nuevo medio de transporte. En la antigua ciudad de Roma, se restringió el tráfico de carros particulares durante el día, se construyeron aceras y se inventó el paso de cebra.

Los romanos también crearon más de 400 vías que recorrían cerca de 100.000 kilómetros. Para poder circular por esas vías, sin perderse, crearon las consideradas primeras señales: “los millarios”. Eran columnas de piedra en las que se grababan los destinos, las distancias y el nombre de la vía.

Durante la Edad Media, las señales se limitaban a mostrar direcciones y localidades. A finales del siglo XIX, el principal elemento para regular el tráfico en las ciudades eran los policías. John Peake Knight creó en Londres en 1868, lo que sería considerado el primer semáforo, la primera señal para regular el tráfico.

La primera señal de STOP se diseño en Alemania en 1892: era una calavera metálica que por la noche se iluminaba. No sabemos si los vehículos se paraban en las intersecciones o los conductores daban la vuelta y huían despavoridos.

En 1909, en París, se celebró la primera convención internacional de la circulación con automóviles, en la que se establecieron las primeras señales de tráfico comunes en Europa.

En 1914, la idea del semáforo se retoma en Cleveland: instalaron un instrumento de funcionamiento manual, que mostraba los mensajes “alto” y “circulen” mediante señales luminosas.

En 1923, se patentó en Estados Unidos el semáforo de tres posiciones: rojo, verde y ámbar. Que tres años después llegaría a Europa. En 1968 varios países de los distintos continentes firman en la Convención de Viena, un tratado sobre Señalización vial para estandarizar las señales. Estados Unidos, que no firmó , ha ido incorporando algunos de los iconos de las señales europeas.

Hoy en día, tenemos, señales luminosas, paneles informativos, e incluso, en Australia, se ha instalado un sistema que utiliza un holograma para detener el tráfico si es necesario. De cara el futuro, parece que gran parte de las indicaciones nos las dará nuestro propio vehículo y las calzadas serán inteligentes e interactivas.

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