UNA ALTERNATIVA AL COCHE ELÉCTRICO
Ya prueban en España el plan para que tu coche de gasolina sobreviva a la era de los cargadores sin necesidad de un enchufe
La gasolina de origen 100% renovable ya se está probando en España, compatible con los coches actuales y capaz de reducir más de un 70% las emisiones netas de CO2.

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La electrificación no es la única vía que la industria está explorando para reducir las emisiones del automóvil. Toyota, BMW, Bosch y Repsol han iniciado en España un experimento con el que pretenden demostrar que un coche de gasolina actual puede reducir significativamente su huella de carbono sin cambiar de motor, instalar una batería enorme ni depender de un punto de recarga.
Durante seis meses, una flota de cerca de 20 vehículos de Toyota, Lexus, BMW y MINI circulará utilizando exclusivamente Repsol Efitec Nexa 95, una gasolina fabricada con materias primas de origen 100% renovable. Pero el aspecto más interesante del proyecto no es comprobar que los motores pueden funcionar con ella.
Eso ya está acreditado: el combustible cumple la norma europea EN 228 y puede utilizarse en los coches de gasolina que ya circulan por nuestras carreteras. La verdadera batalla consiste en demostrar ante la Unión Europea que su uso puede medirse, seguirse y certificarse de forma fiable.

El objetivo no es probar la gasolina, sino convencer a Bruselas
Cada uno de los vehículos participantes estará conectado al sistema Digital Fuel Twin desarrollado por Bosch. Esta tecnología recogerá información procedente del propio coche, de las estaciones de servicio y de las tarjetas empleadas durante el repostaje.
De esta forma, las empresas podrán conocer cuánto combustible renovable ha consumido cada vehículo y comprobar que la gasolina utilizada durante el ensayo procede realmente de fuentes renovables. En la práctica, se está creando una especie de pasaporte digital para el combustible.
Esta trazabilidad es especialmente importante porque las emisiones que salen del tubo de escape de un coche no permiten distinguir si está quemando gasolina fósil o gasolina renovable. En ambos casos se genera CO₂ durante la combustión.
La diferencia aparece al analizar todo el ciclo de vida. Según Repsol, las materias primas renovables empleadas para fabricar Nexa 95 han capturado previamente carbono de la atmósfera, lo que permite reducir en más de un 70% las emisiones netas de CO₂ frente a una gasolina convencional.
Por tanto, el beneficio no consiste en eliminar las emisiones locales del escape, como sucede con un coche eléctrico, sino en disminuir la cantidad de carbono fósil nuevo que se incorpora a la atmósfera.

Una gasolina que puedes utilizar sin modificar el coche
Una de las grandes ventajas de esta alternativa es que no obliga a sustituir el parque automovilístico existente. La gasolina Nexa 95 puede almacenarse, transportarse y dispensarse utilizando la misma infraestructura que los carburantes convencionales.
Tampoco exige modificar el motor, el depósito o el sistema de alimentación del vehículo. Esto significa que podría utilizarse tanto en coches relativamente nuevos como en millones de automóviles de gasolina que todavía seguirán circulando durante décadas.
El proyecto quiere demostrar precisamente tres cosas:
- Que los coches actuales pueden funcionar exclusivamente con gasolina renovable
- Que el consumo de cada vehículo puede certificarse digitalmente
- Que esta solución puede desplegarse aprovechando las gasolineras existentes
España ha sido elegida como escenario porque Repsol es actualmente la única compañía que vende gasolina de origen 100% renovable en estaciones de servicio abiertas al público en nuestro país. El producto se fabrica a escala industrial en el complejo de Tarragona y ya puede encontrarse en determinados puntos de venta.

Toyota quiere combinar esta gasolina con sus motores híbridos
La presencia de Toyota en el proyecto tampoco es casual. El fabricante japonés lleva años defendiendo que la transición energética no debería depender exclusivamente del coche eléctrico y considera que los motores híbridos todavía pueden desempeñar un papel importante.
Combinar un sistema híbrido eficiente con un combustible renovable permitiría reducir tanto el consumo como las emisiones netas asociadas a cada kilómetro. Toyota considera que esta fórmula podría ayudar a descarbonizar los coches nuevos y, al mismo tiempo, ofrecer una solución para los vehículos que ya están en circulación.
BMW mantiene una posición parecida. La marca alemana sostiene que la neutralidad tecnológica debe permitir que convivan diferentes sistemas de propulsión, siempre que consigan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La prueba española quiere influir en las reglas de 2035
Los resultados del ensayo no se quedarán únicamente en manos de las cuatro compañías. Las conclusiones se compartirán con responsables políticos europeos y representantes de la industria para incorporarlas al debate sobre la regulación del automóvil.
La normativa europea está centrada en las emisiones que produce el vehículo durante su utilización. Este criterio beneficia directamente a los eléctricos, que no emiten CO₂ por el tubo de escape, pero dificulta que se reconozca la reducción conseguida mediante combustibles renovables al analizar todo su ciclo de vida.
Repsol, Toyota y BMW quieren que esa diferencia sea tenida en cuenta. Su propuesta no pretende sustituir al coche eléctrico, sino convertir los combustibles renovables en otra herramienta para reducir las emisiones del transporte.
La gasolina renovable ya puede mover un coche convencional. Lo que estas empresas están intentando demostrar ahora es que también puede medirse, certificarse y encajar en las reglas climáticas de Europa. Y esa segunda parte puede resultar mucho más importante que comprobar si el motor arranca.
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