Mucho se ha hablado a estas alturas de la renovada ITV. Las inspecciones técnicas de vehículos se actualizan en España y se cargan de novedades para convertirse en exámenes más competentes y exigentes con el fin de garantizar la legalidad, la seguridad y el respeto al medio ambiente de todo vehículo matriculado en nuestro país.

Entre las novedades más importantes, que ya han comenzado a implantarse en las estaciones de ITV de toda España, está la implantación de una diagnosis electrónica mediante protocolo OBD para todos aquellos vehículos que la equipen, con el fin de detectar posibles irregularidades en sistemas relacionados con los airbag o el sistema antibloqueo de frenos ABS.

Además, se añade más flexibilidad para los usuarios, que pueden trasladar su expediente a otra estación de ITV en cualquier momento incluso aunque se suspenda la primera inspección. Sin embargo, todo apunta a que la introducción a partir de septiembre de la diagnosis electrónica para detectar problemas e irregularidades en el tratamiento de los gases de escape de los motores diésel traerá consigo una nueva oleada de inspecciones desfavorables.

Serán los motores diésel más modernos, los que ya cumplen las normativas de emisiones Euro 5 y Euro 6, los más "sensibles" a estas inspecciones, ya que cualquier modificación, por pequeña que sea, hará que no cumplan con los valores de emisiones reglamentarios. La llegada de estas nuevas inspecciones, que medirán además los niveles de otros gases contaminantes como los NOx (óxidos de nitrógeno) traerá consigo un previsible aumento en el precio de los exámenes.