SUV SEGMENTO D
La forma más costosa de obtener la etiqueta Cero: el nuevo Hyundai Nexo, o la apuesta que aún sobrevive por el hidrógeno
Estreno de la segunda generación en el mercado español. Cualidades de eficiencia y precio de un modelo pensado para el futuro.

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He aquí un coche situado en el extremo opuesto de la oleada de modelos eléctricos accesibles que está experimentando el mercado europeo. Aquí, nada de urbano a batería de 20.000 a 25.000 euros. No. Este SUV coreano es una de las formas más costosas de obtener la etiqueta Cero. Es la segunda generación del Hyundai Nexo, acaba de estrenarse en España y sí, se trata de un vehículo con batería, pero en segundo plano.
Nada nuevo, pues desde su lanzamiento este SUV del segmento de los medianos se fabrica como el representante de la movilidad por hidrógeno para la marca. La fórmula mecánica –tanques, pila de combustible, motor eléctrico– se mantiene, pero la actualización ha sido integral –algo lógico al renovar generación– y comienza en las medidas, dada su longitud incrementada ocho centímetros.

¿Es esta una recomendación de compra? En absoluto. No solo por utilizar un sistema en vías de desarrollo que aún no se ha establecido, sino también en relación con el coche mismo. Pagarías lo que Hyundai pide por su nuevo Nexo por las tecnologías avanzadas y todo el coste asociado con el hidrógeno y la pila de combustible, pero además por una marcada involución en el diseño: tal parece que a esta segunda generación le han succionado el alma y la presencia de su antecesor.
Un modelo para el futuro, no para ahora
Sobre la eficiencia, la firma asiática dice que se tarda en llenar los tres depósitos de hidrógeno en cinco minutos. Nada llamativo si recordamos que el procedimiento de repostaje replica el tradicional de gasolina y diésel. La autonomía ha aumentado de manera sustancial: de los 666 km del Nexo anterior a unos 826 km declarados en ciclo combinado. También se elevó la potencia del motor eléctrico, que ahora supera los 200 CV.

Pero carecería de sentido considerar esta altísima autonomía como factor de decisión de compra. Es, ante todo, un vehículo de hidrógeno, lo que implica en la actualidad un valor de mercado propio de coche de alta gama debido, principalmente, a la escasa infraestructura de estaciones y a los costosos materiales para la fabricación del sistema de combustible y obtención de energía eléctrica, panorama que podría cambiar en los próximos años. Esto deriva, en este caso, en una etiqueta de 71.000 euros. Por esa suma, al menos. pediría un deportivo alemán de buen gusto.
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