PRIMERIZOS
¿Cuándo tienes que pasar la ITV de tu coche nuevo?
Las ITV cambian en función de la edad del vehículo y sus reformas, y aquí cubrimos lo más importante.

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Si acabas de llegar al mundo de los propietarios de coches, puede que no sepas cuándo debes pasar las inspecciones. Si eres joven, seguramente te hagas lío con los tiempos, etc. No te preocupes, porque aquí te contaré lo básico para que no acabes circulando con la ITV caducada por la M-30.
La primera inspección te tocará cuatro años después de la primera matriculación, y durante esos primeros cuatro años no te exigen pasar la ITV. Es decir, si matriculaste un coche en 2022, la primera vez que te tocará será en 2026, y a partir de entonces la periodicidad cambia según la edad del vehículo.
Después de esa primera cita, los turismos la pasan cada dos años hasta que cumplen diez, y superados esos diez años, la obligación pasa a ser anual, porque el desgaste ya pesa y la seguridad se reduce. Esa regla es la que se aplica para la mayoría de turismos y está recogida en la normativa que regula la ITV en España.
No hace falta esperar al día exacto para presentarse y puedes adelantar la cita hasta 30 días antes del vencimiento sin que te penalicen, así, si quieres evitar agobios, pides tu hora con margen y listo. La DGT y las estaciones lo recuerdan por SMS como práctica habitual para no dejarlo al último minuto.

¿Qué riesgos corres si no pasas la ITV a tiempo?
Circular con la ITV caducada es multa segura: la sanción típica por no tenerla al día ronda los 200 euros, aunque hay matices y reducciones por pronto pago. Si, además, circulas con la ITV suspendida (es decir, con defectos que te impiden circular), la sanción puede ser más grave y la actuación de las autoridades todavía menos amable e incluir la inmovilización del vehículo.
Por otro lado, y aquí viene lo feo, porque manipular la pegatina o falsear la obra es una jugada peligrosa, y hay sentencias recientes que han acabado en penas de prisión y multas importantes porque es falsificación de documentación oficial del estado.
Si vas con la ITV caducada y sufres un accidente, el lío se convierte en doble problema, porque además de la sanción administrativa, el seguro puede y pondrá pegas o reclamará parte de la responsabilidad si detecta que el vehículo no estaba en condiciones. No te compensa arriesgarte por ahorrar un recordatorio en la agenda.

Tres consejos para llegar a la ITV sin sorpresas
Haz una revisión rápida días antes: comprueba luces, neumáticos, niveles y que no haya ningún testigo raro en el cuadro. La mayoría de los rechazos vienen por fallos sencillos como bombillas, presión de los neumáticos o humos, y se pueden solucionar en media hora en cualquier taller. Así te evitas la segunda visita y el mal humor, créeme, cuando no he pasado me ha entrado mala leche. Es normal.
Pide cita con tiempo y lleva la documentación en regla: el permiso de circulación, la tarjeta ITV anterior (si procede) y el justificante de reparaciones si has subsanado algo. Si el coche tiene reformas (bola de remolque, cambios de carrocería) o ha sido matriculado con categoría especial, consulta antes en la estación, porque cada caso tiene su papel.
Si no te aclaras, deja que el taller haga una pre-ITV, porque muchas veces te la hacen por un precio razonable y te dan la lista de lo que hay que corregir, y así vas con la tranquilidad de quien sabe que el coche llega al centro de ITV en condiciones y no con la laxa esperanza de que te la den. Recuerda: nunca falsifiques nada, que la pegatina no vale más que la tranquilidad de seguir conduciendo legalmente y sin sustos.
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