MERCEDES BENZ, AUDI Y LOS ÚLTIMOS BASTIONES
Coches diésel de alta gama alemana: ¿una costumbre sin fin en el mercado español?
Una combustible en peligro de extinción y una tradición en jaque. La actualidad de los modelos más vendidos y un repaso por la historia para entender el presente.

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A las puertas de un balance de mitad de año, no es necesario esperar a que termine este primer semestre para reafirmar lo que aún parece ser una vigencia en las calles españolas: la relación entre el diésel y los coches de alta gama... de alta gama alemana.
Son, precisamente, el Mercedes Clase A y el Mercedes GLA dos de los modelos que integran el ranking de los diez vehículos diésel más vendidos del 2026. El hatchback, coche de acceso a la flota del fabricante de Stuttgart con su valor inferior a los 40.000 euros y su consumo medio de 5,1 litros a los 100 km, ha superado el umbral de las 1.000 unidades y ocupa el quinto lugar. El GLA, el SUV actual más barato que encontrarás de la marca, redondea 2.000 entregas y, rindiendo 5,3 l/100 km, es el segundo diésel más vendido del país, solo superado por el Volkswagen Tiguan.

Amerita una mención especial sobre uno que no encuentras entre automóviles y utilitarios, ya que pertenece a la familia de los monovolumen. Seis asientos, tres opciones de potencia solo con este combustible, propulsión trasera o tracción a las cuatro ruedas y consumo de entre 7,5 y 7,7 l/100 km –dependiendo del motor seleccionado– es lo que te da el Mercedes Clase V, un referente de las van premium con gasóleo que encuentra en el sector ejecutivo un nicho para sostenerse, en el caso del acumulado 2026, con unas 1.000 ventas registradas.
La actualidad de los Audi TDI y una tendencia que se mantiene solo por tradición
En esta mesa chica de diez modelos diésel, los cuatro anillos de Ingolstadt aportan dos. Uno acostumbra dominar las ventas de la marca año a año y no necesita presentación. Durante este primer semestre, los clientes han hablado: del total de matriculaciones del Audi Q3, que viene de recibir una renovación integral, un cuarto salió de los concesionarios con motor diésel. El Audi Q2 genera menos demanda en general, pero las ventas de sus TDI superan a las del SUV compacto con el mismo motor. Tiene su lógica: el B-SUV ofrece solo diésel o gasolina, mientras el Q3 sale de fábrica más repartido debido a sus versiones híbridas.

Esta costumbre tiene su explicación. El lazo entre el lujo y la conducción de larga distancia, el rendimiento de combustible y los motores de alto vuelo con capacidad de respuesta significativa para garantizar eficiencia se estableció en la industria tras la resignificación del diésel de parte de los coches de representación, lo que debemos a pioneras como la propia Mercedes Benz, BMW en segundo orden y a Audi con posterioridad. Las autopistas, así, ofician de hábitat natural de estos vehículos desde hace unas tres décadas. En medio del camino, el advenimiento y consolidación del SUV como figura clave y, en consecuencia, del SUV premium y el arte de llevar toneladas de un punto al otro sin consumir a rabiar.
¿Es, entonces, una nicho de nunca acabar? Son tiempos de etiquetas Eco por electrificación y de panorama desalentador para los diésel, a juzgar por el desplome de las ventas mes a mes y un contexto en el que, si bien sigue siendo una opción bien apuntada a la hora de hacer kilómetros, ya no está solo en ese sentido y ya no es buscado por el cliente que llega al concesionario a por un coche nuevo. Por tradición, los modelos de alta gama son los que se siguen haciendo cargo de este combustible en el presente, aunque la intensidad comercial ha mermado y la vigencia se ve amenazada.
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