ALEMANIA RESPONDE A CHINA

Audi lo vuelve a hacer: ante el auge de los coches chinos, resucita su coche más incomprendido para demostrar que Alemania aún puede estar a la cabeza

El nuevo Audi A2 e-tron recupera la filosofía de uno de los coches más incomprendidos de Audi para responder al avance de los eléctricos chinos.

Audi lo vuelve a hacer: ante el auge de los coches chinos, resucita su coche más incomprendido para demostrar que Alemania aún puede estar a la cabeza

Audi lo vuelve a hacer: ante el auge de los coches chinos, resucita su coche más incomprendido para demostrar que Alemania aún puede estar a la cabeza Audi

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Durante décadas, comprar un automóvil alemán significaba acceder a algunas de las tecnologías más avanzadas de la industria. Hoy esa posición ya no está tan clara. China ha transformado completamente el coche eléctrico y fabricantes como BYD, Xiaomi, Xpeng o Leapmotor están obligando a las marcas europeas a replantearse muchas de las cosas que hasta ahora daban por sentadas.

Y Audi parece haber decidido responder de una manera curiosa: recuperando una idea que tuvo hace más de 25 años y que entonces prácticamente nadie entendió.

Audi A2 e-tron
Audi A2 e-tron | Audi

El coche que fracasó por adelantarse demasiado a su tiempo

Para entender el nuevo Audi A2 e-tron hay que regresar a finales de los años noventa. Audi presentó entonces un extraño automóvil compacto que parecía llegado desde el futuro.

El primer A2 utilizaba una sofisticada estructura de aluminio para reducir el peso, tenía una carrocería extremadamente aerodinámica y aprovechaba cada centímetro disponible para conseguir mucho espacio interior ocupando muy poco espacio exterior.

Su versión más extrema fue el Audi A2 1.2 TDI. Pesaba únicamente 855 kg, tenía un coeficiente aerodinámico de 0,25 y homologaba un consumo de apenas 2,99 litros de gasóleo cada 100 kilómetros.

Aquello era extraordinario hace 25 años. Pero también era caro de fabricar y difícil de explicar a un comprador acostumbrado a valorar otras características.

Audi terminó fabricando 176.377 unidades y retiró el A2 en 2005.

El tiempo, sin embargo, ha acabado dando la razón a muchas de sus ideas.

Audi A2 e-tron
Audi A2 e-tron | Audi

25 años después, la eficiencia vuelve a ser el arma de Audi

El nuevo Audi A2 e-tron tiene poco que ver mecánicamente con aquel automóvil. Ahora es completamente eléctrico, pero su filosofía resulta sorprendentemente parecida.

De hecho, Audi reconoce que el A2 original ha servido como inspiración para desarrollar el coche.

Y hay una cifra que resume perfectamente cuál ha sido la prioridad: 12,8 kWh/100 km.

Es el consumo homologado de una de sus versiones y convierte al nuevo A2 e-tron en el automóvil de producción más eficiente que Audi ha fabricado hasta ahora.

También consigue un coeficiente aerodinámico de solo 0,24 y las versiones de mayor autonomía pueden recorrer alrededor de 650 kilómetros WLTP.

Es una estrategia especialmente interesante porque contradice una de las tendencias que hemos visto durante los primeros años del coche eléctrico: colocar baterías cada vez más grandes para conseguir más autonomía.

Audi quiere conseguirla consumiendo menos energía.

Audi A2 e-tron
Audi A2 e-tron | Audi

Justo lo que necesitaban los coches eléctricos alemanes

Y posiblemente sea esa la característica más importante del A2.

Los fabricantes europeos, y especialmente los alemanes, están atravesando uno de los momentos más complicados de su historia reciente. El crecimiento de los fabricantes chinos ha cambiado las reglas del juego y mercados que durante décadas estuvieron dominados por Volkswagen, Mercedes-Benz, BMW o Audi ya no lo están.

China ha demostrado que puede fabricar coches eléctricos muy tecnológicos, con autonomías elevadas y precios extremadamente competitivos.

Intentar derrotarlos simplemente añadiendo más potencia, más equipamiento o baterías todavía mayores probablemente no sea suficiente.

El A2 propone otra cosa.

Menos consumo significa necesitar menos batería para recorrer la misma distancia. Una batería más pequeña puede significar menos peso, menor coste y menos materias primas. Y reducir el peso vuelve a disminuir el consumo, creando un círculo virtuoso.

Es exactamente la obsesión que tuvo aquel Audi A2 original.

Audi A2 e-tron
Audi A2 e-tron | Audi

Audi vuelve a hacer lo que mejor sabía hacer Alemania

Hay además algo simbólico en que Audi haya recuperado precisamente el nombre A2.

El automóvil alemán construyó buena parte de su reputación mundial alrededor de la ingeniería. Motores extremadamente eficientes, aerodinámica, materiales ligeros, calidad de construcción y soluciones técnicas que no siempre eran visibles a primera vista.

Durante la revolución eléctrica, buena parte del protagonismo se ha desplazado hacia las baterías, el software, las pantallas o las prestaciones.

El nuevo A2 intenta recuperar aquella vieja idea alemana de hacer más utilizando menos recursos.

Y Audi necesita que funcione.

Porque mientras fabricantes chinos como BYD continúan creciendo internacionalmente y Xiaomi prepara su expansión europea, las grandes marcas alemanas están buscando la manera de recuperar parte del terreno perdido.

Quizá la respuesta no consista en intentar fabricar un coche más chino que los chinos.

Quizá consista precisamente en volver a hacer aquello que convirtió a los coches alemanes en una referencia mundial.

El primer Audi A2 intentó hacerlo hace 25 años y llegó demasiado pronto. El segundo tiene ahora la oportunidad de demostrar que aquella idea no estaba equivocada.

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