"Va hacer falta que Vox que me apoye, no va a hacer falta que Vox entre en el gobierno", así se expresaba en Al Rojo Vivo María Guardiolala noche electoral del pasado 28 de mayo tras conseguir 28 históricos escaños para el PP de Extremadura.

Unas palabras que, tras la deriva popular en los diferentes territorios y ayuntamientos, comprando el discurso de ultraderecha de Vox, no parecía que iban a cumplirse. Pero este martes, el día de la constitución del Parlamento extremeño,las palabras de la líder del partido rompían la hoja de ruta de un PP que ha elegido caminar en las arenas pantanosas de la extrema derecha.

Guardiola hizo saltar por los aires -como si de un saboteo interno se tratara- todo lo que su partido había ido aceptado sin contemplaciones. "Yo no puedo dejar entrar en el Gobierno a quienes niegan la violencia machista", dijo la popular, dejando en la más absoluta evidencia a sus colegas de Valencia e incluso al propio Feijóo, que no ha dejado de hacer equilibrios fallidos para avalar el pacto de Mazón con un Vox que hará vicepresidente a un torero que asegura que la violencia de "género no existe".

Unas piruetas del líder nacional popular que, más que sortear la polémica, han ido sumergiendo más y más a un PP que que no encuentra la manera de justificar que la ultraderecha ya es su socio estratégico. Sin ir más lejos calificaba de "divorcio duro" la condena por maltrato de Carlos Flores, el dirigente de Vox con quien firmaron en Valencia su pacto de Gobierno que elimina la violencia machista.

"Se ha demostrado que somos un partido moderado que no traga con todo lo que intenta imponer Vox", dicen hoy fuentes del Partido Popular, que intentan agarrarse al volantazo de Extremadura como un clavo ardiendo en el que justificar que su deriva no es tal. Pero la lectura es lapidaria: Guardiola ha dejado en evidencia al PP del resto de España.

La lideresa tenía más: "No puedo dejar entrar en gobierno a quiénes usan el trazo gordo, a quiénes están deshumanizando a los inmigrantes, y a quiénes despliegan una lona y tiran a una papelera la bandera LGTBI". La líder del PP extremeño no quiere asumir la xenofobia y la LGTBIfóbia que su partido ha cargado a sus espaldas solo por el afán de poder autonómico y municipal.

Varios barones autonómicos del partido aseguran a laSexta que temen que el puñetazo en la mesa de Guardiola "contamine" sus negociaciones futuras con la extrema derecha. Fuentes de la dirección nacional del PP admiten que, aunque no debería afectar por ser territorios distintos, en Vox negocian los mismos. Ya lo dijo la líder extremeña: "Toda la negociación se ha teledirigido desde Madrid".

A pesar de que la jugada extremeña pone en un claro brete a todo el partido nacional, las mismas fuentes apuntan a que Guardiola "ha sido valiente y la repetición electoral puede salir bien". Eso sí, no piensan igual otros dirigentes que ven "mucho riesgo" en los nuevos comicios autonómicos.

"Se ha demostrado que somos un partido moderado que no traga con todo lo que intenta imponer Vox", dicen las mismas fuentes populares. Pero sus pactos ultraderechistas no son palabras, están negro sobre blanco.

Los de Abascal no han tardado en reaccionar al golpe de la líder del PP regional y han hecho un montaje colocando la imagen de Guardiola sobre un fondo con los logos del PSOE: "A ver, señora Guardiola, que Extremadura no es de su propiedad. Que si quiere que todo siga igual e insulta a los votantes de Vox como hacen los satélites de la izquierda… pues pacte con la izquierda. Nadie notaría la diferencia".

La popular no se ha callado y hoy ha respondido a la ultraderecha con la misma contundencia en declaraciones en Telecinco: "Quieren sentarse en el Consejo de gobierno para hablar de ideología. Ellos lo único que quieren son sillones. Es mentira que quieran el cambio".

"Cada vez que había que cerrar el acuerdo tenían que llamar a Madrid para ser autorizados. Han roto la posibilidad de cambio en Extremadura. Abascal estará pensando en otros intereses. No puedo entender que el cambio que piden los extremeños en las urnas no se vea reflejado por la soberbia de cinco diputados", ha criticado.

¿Marcará Guardiola la tendencia del PP en el resto de territorios? A tenor de los hechos, la posición díscola de la extremeña solo le valdrá a Feijóo como un intento fallido más de justificar su complicidad firmada con la ultraderecha de Vox.

.