Alberto Núñez Feijóo sigue intentando marcar distancias con el discurso negacionista de Vox con la violencia machista y los pactos que su partido firma con la ultraderecha en los que se silencia esta lacra. Pero cada vez que el líder del PP lanza un nuevo argumento para esquivar la polémica, sus actos le delatan.

Este lunes por la noche aseguraba en una entrevista en la Cadena Ser que "la violencia machista es una obviedad y no debe llamar la atención que no esté en los textos". Justificaba así Feijóo que la violencia de género no podía quedar reflejada en un pacto de Gobierno como el de la Comunitat Valenciana porque es una "obviedad".

¿Olvidó entonces el líder del PP nacional la perogrullada de texto que firmó su líder autonómico Mazón con el condenado por maltrato Carlos Flores de Vox? Obviedades plasmadas en ese documento como "libertad para que todos podamos elegir" o "sanidad y servicios sociales, para reforzar la sanidad pública y los servicios sociales".

Hay más: "señas de identidad para defender y recuperar nuestras señas de identidad", "desarrollo económico, para reducir gasto innecesario e impulsar la economía" o "apoyo a las familias, para fomentar la natalidad, seguridad y promoción de las familias".

Esos son los cinco puntos "estratégicos" del PP y Vox en Valencia: el futuro de los valencianos escrito en 218 palabras, frases tan obvias como -dice Feijóo- la existencia de la violencia machista que, casualmente en su acuerdo programático se silencia para incluir la frase "erradicar la violencia intrafamiliar".

Pero el líder del PP no cesó anoche en su intento de justificar sus peligrosas alianzas, aseguraba que ese "texto no es solo del PP sino que lo han de firmar dos" y admitía que "en Valencia no está la explicitación de la violencia machista". Dijo Feijóo que "las políticas de Igualdad le corresponden al PP en la Generalitat Valenciana" y que "el conseller o consellera lo va a nombrar el señor Mazón", que "no va a tocar la ley de violencia machista". Consignas que solo se puede esperar que se cumplan, aunque bien es sabido que las palabras se las lleva el viento, pero lo que se firma se debe -o se suele- cumplir.

Pero esta pirueta no fue la única que hizo Feijóo para esquivar la polémica que está ensombreciendo su precampaña y es que también tuvo a bien justificar la condena por violencia machista del líder de Vox en Valencia: "Es un catedrático, condenado hace 20 años. Tuvo un divorcio duro y conllevó un abuso verbal hacia su exmujer. Es verdad".

Conclusión de Feijóo: un divorcio muy duro conlleva un abuso verbal hacia una mujer. Eso sí, a continuación señaló que no pueden "firmar un acuerdo con esta persona": "Si no estuviésemos protegiendo la violencia machista no habríamos propuesto la dimisión o la renuncia al acta de esta persona. No nos sentimos cómodos con esta sentencia y pedimos cambiar el interlocutor".

Lo que realmente sí es una "obviedad" es que los pactos con Vox y la compra de su discurso machista de ultraderecha se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para un PP que se queda sin argumentos para justificarlos de cara a las elecciones del 23J.

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