La situación de la vivienda en Madrid que la presidenta de la Comunidad ha contribuido a generar con sus políticas es tan catastrófica que se va a llevar por delante a la propia Ayuso. A veces hay poesía en la política. Al contrario de lo que dice mucha gente yo sí creo que lo personal importa en lo político. La proclama 'lo personal es político' es una máxima de la izquierda y pasa por vivir de una forma coherente con lo que se expresa. Por eso es importante saber dónde se vive, quién lo paga, a qué escuelas se lleva a los hijos y si se usa la sanidad pública o privada de manera habitual. Claro que la derecha tiene otras reglas para pasarle coste a sus representantes públicos por lo que hacen en sus decisiones privadas asociadas a lo público, pero eso no va a hacer que les quitemos el coste de fiscalizar dónde viven, con qué lo pagan y si el coste de sus vidas es compatible con el sueldo público que les pagamos.

Importa que Ayuso se vaya a vivir a Puerta de Hierro y no a Fuenlabrada o Parla. Es algo que sabíamos los del sur, aquí no vienen a vivir, no se juntan con la plebe. Importa porque eso marca su aspiración de nivel de vida, importa porque sabe quiénes son los suyos y para qué tipo de perfil sociológico trabaja. La vivienda de Ayuso ni siquiera tiene que ver con esta máxima política de fiscalización de la vida de nuestros dirigentes. El problema de la crisis habitacional de 'Lady Áticos' es que ha querido vivir en una vivienda de hiperlujo con la nuestra, como dicen en Argentina, con nuestro dinero público, sufragado con los impuestos de los madrileños.

La relación de hechos expuestos de manera cronológica no deja lugar a una interpretación alternativa que no sea que Ayuso se tenía que ir del piso con ático de su novio, sin importar la razón personal e íntima por la que lo haya decidido, tenía que buscar otra vivienda y decidió, con su jeta de endiosada e intocable, que la mejor idea era darse el caprichito de que una empresa pública madrileña le pagara con el dinero de los madrileños ese ático monísimo que un colaborador suyo vio en una inmobiliaria de La Moraleja.

El jefe de despacho de la Secretaría de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Álvaro Sanz, gestionó la posible compra de un piso por parte de Isabel Díaz Ayuso y su novio en Chamberí en el último semestre de 2025. Llegaron a ir a ver viviendas juntos. Sabemos que estaban buscando casa desde hace un año. En ese mismo periodo, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó el 12 de noviembre de 2025 una modificación del presupuesto de explotación y de capital de la empresa pública Planifica Madrid, Proyectos y Obras, M.P., S.A. por un importe de 9.052.666,86 euros.

La razón es que alguien del entorno de Ayuso había informado a la lideresa de que el ático de la aristócrata Astrid Gil Casares, al lado del Museo Sorolla, y enfrente de la casa de su madre estaba disponible. En abril de 2026, Planifica Madrid compra ese piso por un importe superior a los seis millones de euros pagando una comisión de 189.000 euros a la inmobiliaria. La compra se realiza de manera opaca, a través de una empresa pública que no puede ser fiscalizada por la Asamblea de Madrid, no conocemos el expediente, la motivación, ni quién ordenó esa compra ni para qué uso.

Seguimos. El diario 'El País', a través de Fernando Peinado, publica que la Comunidad de Madrid ha comprado ese ático de lujo y argumentan que es para una "oficina temporal" porque habrá unas obras en la Real Casa de Correos. No había obras, ni el ático puede ser usado como oficina porque solo puede ser una vivienda según la legislación urbanística madrileña. El escándalo se desata y la única manera que se les ocurre para taparlo es decir que lo van a vender. Aún no lo han vendido. Seguimos con ese patrimonio muerto pagado con los impuestos de los madrileños. En esos mismos días, con el comunicado de la venta, sabemos que Alberto González Amador ha puesto a la venta los inmuebles en los que vivía la presidenta, los que se compró con el desfalco a hacienda. Y ayer, por fin, sabemos que se muda al barrio de lujo de Puerta de Hierro, a ser vecina de Feijóo, confirmando que llevaba tiempo buscando vivienda. Nos queda por saber qué paga por ese alquiler y si está en precio de mercado, ese que tanto defiende, y también quién lo paga, porque sí, yo tengo dudas de que ella lo pague igual que las tengo de que pagara el viaje a México y esas vacaciones en Riviera Maya. Porque aún le queda México y esa será su puntilla.

El plan estaba claro. Ganar las elecciones en mayo de 2027 y aprobar una ley que dotara de residencia oficial a la presidenta de la Comunidad de Madrid y aflorar ese ático como parte del patrimonio público madrileño comprado antes de la publicación de esa ley, con ese objetivo, para poder instalarse allí. Pero alguien la ha traicionado. Ayuso se quiso dar el capricho de vivir como la aristocracia madrileña y poder llamar a mamá desde su ático mientras la saludaba desde arriba para que viera lo que ha conseguido con su "mérito" y "esfuerzo". Lo siento, desclasada, el periodismo se lo ha impedido y ahora solo le quedan los propagandistas pagados con dinero público a 6.000 euros al mes para defenderla.

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