En un momento político como el que se está viviendo, resulta imprescindible la negociación. Atrás quedó el bipartidismo en las cámaras españolas, en las que, ya sea un partido u otro, no necesitaba llegar a acuerdos con los demás diputados para sacar adelante sus medidas.

Un escenario muy distinto es el que nos encontramos ahora y la investidura es un claro reflejo de ello. El Partido Socialista no puede investir a su candidato sin negociar con otros partidos.

Sánchez está teniendo muchas dificultades para que estas negociaciones finalicen con un acuerdo. Las conversaciones con su socio preferente, Unidas Podemos, no pasan por su mejor momento. A pesar de que en el primer intento de investidura el partido de Iglesias finalmente se abstuvo, no está claro que vayan a darle el apoyo que necesita en la segunda votación.

Algunas técnicas

Las negociaciones requieren de técnicas muy cuidadas. El informe elaborado por el Doctor Octavio Reyes-López habla de algunos elementos a tener en cuenta para llevar a cabo unas negociaciones con éxito.

Como preparativos, se debe recopilar información, fijar tus objetivos y conocer los de la parte contraria, analizar las propias fortalezas y debilidades y organizar la documentación que se vaya a necesitar.

En la planificación de la estrategia es importante definir qué tipo de contacto se tendrá con la otra parte: si será entre una persona de cada parte, un único individuo contra un grupo o grupo contra grupo. En el caso de que en la negociación intervengan más de una persona es importante designar al negociador principal.

Una negociación no será fructífera si no existe un interés por ambas partes en llegar a un acuerdo, es decir, si ambas partes no están dispuestas a conciliar ideas. Si una de las partes no está interesada en llegar a ningún tipo de pacto, no servirá de nada contar con los más expertos negociadores.

Cuando no es posible alcanzar un pacto total, se pueden llegar a acuerdos parciales. Se recomienda que cuando se llega a convenios concretos de este tipo queden definidos por escrito todas las cláusulas para evitar tener que repetir asuntos que ya hayan sido fijados.

Una estrategia interesante consiste en conocer bien los objetivos, tanto principales como secundarios, que quiere alcanzar la otra parte para así poder ofrecerle durante la negociación algún aspecto que le resulte interesante. Esto aumentará las probabilidades de éxito.

La manipulación y el chantaje son estrategias que aplican en algunas negociaciones cuando los negociadores no son profesionales. Los expertos saben que la manipulación solo ofrece una ventaja temporal que acaba por producir más problemas de los que ha solucionado.

Similar efecto al del chantaje tienen las campañas de desprestigio, que se acaban devolviendo consecuencias negativos para ambos.

Finalmente, y lo más importante, hay que tener claro que para que una negociación sea exitosa, esta debe ser un acuerdo que resulte satisfactorio para las dos partes, con beneficios para todas.