En alguna ocasión, todos hemos tenido algún problema relacionado con el calor intenso que ocurre sobre todo en estos días, como insolación o agotamiento solar. El golpe de calor es sin duda la expresión más extrema, la peor situación de todas las que tienen que ver con el calor y con las atlas temperaturas, pudiendo incluso poner en peligro la vida, especialmente en ancianos y en niños y niñas muy pequeños. El calentamiento global ya causa un tercio de las muertes por calor en el mundo.

Es cierto que de forma coloquial cuando tenemos un problema relacionado con el calor, enseguida decimos que hemos tenido un golpe de calor, "pero médicamente, ese diagnóstico no sería correcto", explica a laSexta el Dr. Carlos Mascías, director médico del Hospital Universitario HM Torrelodones (Comunidad de Madrid). De ahí que merezca la pena matizar algunos términos como insolación, agotamiento por calor y golpe de calor.

Insolación y agotamiento por calor

Una insolación es "un cuadro clínico que se asocia a una exposición solar prolongada y directa al sol, cuyos síntomas suelen ser dolor de cabeza, quemazón en la piel (si no se ha aplicado suficiente protección solar) y mareos o sensación de mareo", explica el doctor. Son situaciones que se resuelven con el tiempo: por supuesto evitando la exposición al sol, poniéndose en un lugar fresco, bebiendo líquidos y tomando analgésicos para el dolor de cabeza. En el caso e habernos quemado la piel, también conviene hidratarla con productos específicos para después del sol.

Y por otro lado estaría el llamado agotamiento por calor que serían "la gran mayoría de los cuadros clínicos que se producen debido al calor y a las altas temperaturas", afirma el experto. Son situaciones en las que nuestro cuerpo no es capaz de bajar la temperatura corporal. Por ejemplo, estamos estamos en calle haciendo ejercicio físico y de repente notamos síntomas como mareos, cansancio, sudor, fatiga, etc. "Normalmente, síntomas leves que se resuelven pasado un tiempo, y que no comprometen la vida de las personas", explica el doctor. Igualmente, es importante parar la actividad que estemos haciendo, ponernos en un lugar fresco y bien refrigerado, beber agua, o incluso darnos una ducha de agua fría, y descansar.

Es importante que nosotros mismos no generamos más calor: evitar comidas calientes, bebidas azucaradas y alcohol y tomar alimentos ligeros y frescos así como agua fría; y estar bien hidratados

Dr. Carlos Mascías

"La mayoría de estas situaciones (lo que popularmente llamamos 'golpe de calor') tiene que ver con una dificultad del organismo para manejar el exceso de calor. Es decir, el calor que tiene un organismo es tanto el calor de fuera, el calor del ambiente, como el calor de dentro que es el calor que produce nuestro propio metabolismo", explica el experto.

Con lo cual, el primer consejo, de cara a estos días, es que evitar que nosotros mismos produzcamos calor. Es decir, que no tomemos comidas calientes, muchos menos una fabada o cualquier otro guiso, que evitemos las bebidas azucaradas y por supuesto el alcohol. "Que no generemos calor, que lo que comamos sea fresco y ligero y que bebemos también agua fría, que estemos bien hidratados", aconseja el experto.

El golpe de calor

El golpe de calor es un escalón superior, es cuando los mecanismos que tenemos no son suficientes para manejar el exceso del calor. "Y esto hace comprometer órganos internos que puede llegar incluso a provocar la muerte", sostiene Mascías.

Especialmente en personas mayores o niños muy pequeños, es decir en aquellas personas que no se comunican bien y no dicen o expresan bien si tienen calor, si tienen sed, etc. "Los mecanismo interiores para bajar la temperatura interna están fracasando y requieren tratamiento médico y tratarlo en un hospital", explica.

Algunos de los síntomas del golpe de calor son cefalea, confusión y dificultad para hablar hasta sensación de vértigo o mareo o alucinaciones. Es importante buscar ayuda médica cuanto antes

Los síntomas del golpe de calor, tal como se explica en este artículo de HM Hospitales, suelen comenzar rápidamente y "son fácilmente identificables, lo que permite iniciar cuanto antes con las medidas de recuperación. Ellos son: cefalea, confusión y dificultad para hablar hasta sensación de vértigo o mareo, alucinaciones, molestias abdominales y, por último, un descenso del nivel de conciencia que puede llevar al coma. Es importante identificarlos y pedir ayuda médica cuanto antes.

Según expone este informe, si es posible, se debe actuar rápidamente quitando la ropa a la persona y llevándola a una ducha o bañera para aplicarle agua fría o bien se puede poner hielo en las zonas laterales del tronco. En el caso de que la persona esté consciente, "es importante darle de beber líquidos fríos en pequeñas cantidades, de manera continua. Por el contrario, si el nivel de conciencia es bajo, hay que evitar la ingesta de líquidos ante la posibilidad de aspiración al pulmón y entrada en insuficiencia respiratoria aguda".

Medidas de prevención

"Realmente, la mejor prevención es el sentido común", afirma el doctor Mascías. Es importante no salir a la calle en las horas centrales del día, ni mucho para para hacer deporte, hidratarnos más que antes y tomar alimentos ligeros y frescos. Igualmente en la playa o en la piscina, estos días hay que tener cuidado: protegerse más de los rayos ultravioletas y evitar estar mucho tiempo en el sol.

A principios de este verano, los especialistas de los Programas de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (PAPPS-semFYC) prepararon una serie de consejos y de recomendaciones de cara a los posibles problemas que el calor puede generar, sobre todo el días de máximas temperaturas.

  • Evite salir de casa y la realización de actividades que requieran un esfuerzo físico durante las horas centrales del día.
  • Si tuviera que salir o exponerse al sol por motivos laborales, se recomienda alternar con periodos de descanso a la sombra y mantenerse hidratado, beba agua con cierta frecuencia.
  • Use gorras, sombreros, ropa holgada que transpire, gafas de sol con filtros homologados frente a radiaciones ultravioletas y protectores solares para la piel.
  • Evite comidas copiosas y calientes. Tome frutas y verduras.
  • Beba agua de manera frecuente. No consuma bebidas azucaradas ni alcohólicas, aumentan la deshidratación y son perjudiciales para la salud.
  • Mantenga fresca su vivienda, cierre las persianas y las cortinas de las fachadas expuestas al sol y recuerde abrirlas por la noche para ventilar y refrescar.
  • Apague la luz artificial y los aparatos eléctricos cuando sea posible.
  • Mantenga sus medicamentos en un lugar fresco.
  • No deje en el interior del coche a personas con las ventanillas cerradas cuando estacione el coche.
  • Refrésquese cada vez que lo necesite.

Según explica esta sociedad científica, tenemos que prestar atención ante la aparición de malestar, mareo, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, sensación de calambres, sudoración excesiva, enrojecimiento de la piel. "En estas situaciones, se recomienda suspender la actividad que se esté realizando, refrescarse y descansar en un lugar fresco y beber agua. Si los síntomas persisten o no hay mejoría tras las medidas iniciales, se recomienda valoración en el punto de atención sanitaria más cercano o llame al teléfono de emergencias 112".

Por otro lado, añade, “si aparecen síntomas como elevación de la temperatura corporal, dolor de cabeza intenso, fatiga o pérdida de conciencia, puede que estemos ante una persona que esté sufriendo un golpe de calor, por lo que debe pedir ayuda inmediatamente”.