La ciática es una de las enfermedades reumáticas más comunes. Más de uno y de una se acordará, y no precisamente para bien, de ese dolor que irradia por toda la pierna, desde la zona lumbar. Se trata de un dolor (a veces insoportable) que impide que nos movamos, incluso andar o caminar, y el peor de los casos, ni siquiera nos deja dormir.

Por ello, es importante conocer los síntomas de la ciática para que en cuanto aparezca, acudamos al especialista para que nos ponga el tratamiento adecuado. Existen al menos 5 tipos de tratamientos médicos además de una serie de hábitos o "remedios caseros" que pueden aliviar ese (molesto) dolor o bien, no empeorarlo.

"La población general entiende por ciática cualquier dolor que afecta a muslo y pantorrilla. Sin embargo, y de forma más exacta, por ciática deberíamos referirnos a los síntomas originados por la lesión de las raíces nerviosas lumbosacras o, directamente, del grueso nervio donde confluyen (nervio isquiático, también llamado nervio ciático). Por lo que el término correcto sería radiculitis lumbo-sacra o neuritis ciática o isquiática", explica a laSexta el doctor Marcos Paulino, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología (SER) y reumatólogo en el Hospital General Universitario de Ciudad Real (HGUCR).

De este modo, y según expone este artículo de la Fundación Española de Reumatologia (FER), la ciática podríamos englobarla dentro del dolor lumbar. Esto es, el lumbago, lumbalgia o dolor lumbar es el dolor de la zona baja de la espalda (columna lumbar). Cuando el dolor sobrepasa la zona lumbar y llega hasta los miembros inferiores, hablamos de dolor lumbar irradiado. Pero si el dolor se extiende desde la región lumbar hasta el talón o el pie, descendiendo por la parte posterior o lateral del muslo, lo llamamos lumbociática (o ciática a secas)".

Ciática: cuando el dolor se extiende desde la región lumbar hasta el talón o el pie, descendiendo por la parte posterior o lateral del muslo

Fundación Española de Reumatología

"El 85% de la población va a sufrir una lumbalgia a lo largo de su vida. En ocasiones, la lumbalgia se complica con la irradiación del dolor por el miembro inferior hasta el pie, por el compromiso de las estructuras nerviosas que discurren por la región lumbar. En este caso, y según un estudio publicado en 2015, la ciática tendría una prevalencia de 17 casos de ciática por cada 1000 personas adultas, en 1 año", indica el doctor.

En cuanto a los síntomas de la ciática, el más común es el dolor, un dolor que "se inicia en la región lumboglútea y se irradia a la cara posterior-lateral de muslo, pierna hasta el pie", explica el reumatólogo. Y que "puede ir asociado a calambres, hormigueos, adormecimiento, descargas, etc. "Todos estos síntomas son un indicativo de que estamos ante un problema neurológico, más allá de una simple lumbalgia".

Además, la intensidad del dolor puede variar de leve a invalidante: "Puede no dejarnos caminar, a veces ni siquiera ponernos de pie firme y, en el peor de los casos, no poder descansar ni dormir por las noches", añade el doctor.

Tratamientos para la ciática

En el caso de que tengamos estos síntomas, lo más recomendable es acudir a nuestro médico de cabecera o atención primaria para contarle con detalle nuestros síntomas y nos realice una exploración cuidadosa, en busca de señales de alarma.

Una vez detectada la ciática, el tratamiento -explica el doctor Paulino- consistirá en una combinación de fármacos (analgésicos, antiinflamatorios, corticoides, relajantes, antineuríticos…), medidas de higiene postural, reposo relativo, uso puntual de ortesis/fajas y tratamiento fisioterápico.

Por otro lado, y en algunas ocasiones, se puede realizar o se necesitará "la realización de infiltraciones o bloqueos nerviosos, con anestésicos, corticoides, empleo de toxina botulínica o técnicas de radiofrecuencia en servicios hospitalarios. Y sólo en los casos más rebeldes, crónicos o con señales de lesión neurológica importante, se requerirá un tratamiento quirúrgico que libere la raíz nerviosa", añade.

Ejercicio físico (poco a poco)

Además de todo esto, es fundamental la práctica de ejercicio físico, pero poco a poco, ya que en la fase inicial de nuestra ciática, si estamos muy doloridos, poco ejercicio vamos a poder hacer. Por ello, "lo que debemos intentar, en la medida de lo posible, es movernos, cambiar de postura, pasear trayectos cortos, levantarnos... En definitiva, no quedarnos en reposo absoluto, ya que esto conduce a la cronificación del cuadro, a la atrofia muscular y a que tengamos una recuperación más lenta", explica el doctor.

Es clave no quedarnos en reposo absoluto, ya que esto conduce a la cronificación del cuadro, a la atrofia muscular y a que tengamos una recuperación más lenta

Dr. Marcos Paulino, reumatólogo

Luego, una vez hayamos mejorado un poco, es recomendable tonificar la espalda y hacer estiramientos suaves para que, de forma progresiva, vayamos aumentando el tiempo que dedicamos a estos ejercicios. Pese a todo, es muy importante tener paciencia: "no es infrecuente tener mejorías y empeoramientos de nuestro estado a lo largo de los días", aconseja el reumatólogo.

Para saber más sobre la importancia del ejercicio físico en los pacientes reumáticos, se puede consultar el programa ReumaFit de la SER/FER.

Cuidados y remedios para la ciática

Además del tratamiento médico y la práctica paulatina de ejercicio físico, será fundamental además, adoptar una serie de hábitos a nivel postural que podrían aliviarnos el dolor o al menos, no aumentarlo ni empeorarlo.

Una de las claves más importantes para nuestra recuperación es el descanso. Por lo que es "es fundamental buscar una postura que nos facilite descansar. Si dormimos bien, el cuadro mejorará antes y evitaremos medicamentos, tiempos de baja, etc.", afirma Paulino. Así como "usar un colchón firme, no excesivamente duro, que mantenga nuestra columna en una posición anatómica, para lo que deben quedar las caderas y las rodillas alineadas".

Por su parte, a la hora de acostarnos o levantarnos, es recomendable "no incorporarnos de la cama directamente hacia delante, sino procurar girar/rodar el tronco y apoyarnos en ambos brazos, con los pies en el suelo, para levantarnos. Nos ayudaremos de los brazos para levantarnos de un asiento", recomienda el experto. También y en algunos casos puede ayudar a aliviar la contractura muscular aplicar calor seco en la zona lumbar, pero no siempre ya que "en ocasiones aplicarnos ese calor seco puede empeorar la situación, por incrementar la inflamación local", sostiene este experto.

Para prevenir la ciática o para que sea menos dolorosa y duradera, en el caso de que aparezca, es clave mantener unas buenas normas de higiene postural

Por último, no podemos decir si se puede o no prevenir la ciática, pero la clave está en mantener unas buenas normas de higiene postural: "Sentarnos con la espalda bien apoyada en el respaldo, agacharnos flexionando las rodillas o al coger peso (lo haremos con los brazos bien pegados al cuerpo y no separados), señala.

Y si a estos cuidados, le sumamos además, "el uso de fajas elásticas en trabajos duros, evitar el sedentarismo y la obesidad, fortalecer nuestro abdomen y columna con ejercicios adecuados, natación, pilates, etc. podremos tener una "ciática", pero seguro que será menos dolorosa y menos duradera que si no observamos estos consejos", concluye.