Superar una ruptura sentimental no es fácil. Olvidar a tu ex parece imposible. Y es que romper, duele. En el camino, mil vivencias y recuerdos, la peli y el sofá, los domingos por la tarde y el 'equilibrio es imposible'... Y ahora, cómo repartimos los amigos.

Las etapas terminan y como si de un duelo se tratara, toca superar la pérdida, pasar, todas y cada una de las fases hasta conseguir olvidar, de verdad y para siempre a nuestro ex. Con suerte, vives en Madrid y puedes no volver a cruzártelo nunca más ("son ilusiones", que diría otra canción).

Si tomamos los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), podemos contabilizar durante el año 2019 -el de antes de la pandemia- se produjeron unos 95.320 casos de nulidad, separación y divorcio, es decir, una tasa de 2,0 por cada 1.000 habitantes. Pero ¿cuántas relaciones se rompen sin estar formalizadas? Puede que sean literalmente, incontable.

Además, da igual la edad que tengas, si tiene que doler, dolerá igual, tengas los años que tengas. "Una ruptura se puede vivir igual de mal con 30 que con 50. Depende siempre de la persona y de las circunstancias", afirma a laSexta la psicóloga Silvia Congost, especialista en autoestima, dependencia emocional, relaciones tóxicas y conflictos de pareja, una de las mayores referentes en relaciones de pareja.

Una ruptura se puede vivir igual de mal con 30 que con 50. Depende siempre de la persona y de las circunstancias

Silvia Congost, psicóloga

El 'nunca más' nos da miedo

Si acabas de romper con tu pareja, no te sientas mal por sentirte mal. Porque todo es normal, todo entra dentro de la normalidad. "Superar una ruptura sentimental, no es, en general, fácil ni agradable para nadie".

"La idea del 'nunca más' nos aterra. Nunca más vamos a hacer eso juntos, nunca más vamos a ir a ese sitio que nos gustaba, y si no encuentro nunca más a nadie que me trate de esa forma… Pero cuando salimos de ahí, es cuando vemos que todo sigue, la vida nos sorprende de nuevo con un montón de cosas nuevas que jamás habríamos imaginado", sostiene Congost.

Es cierto que el dolor dependerá también de quién haya dejado la relación, obviamente, para quien ha sido dejado, será peor. Aunque también pasa que puede que no sea fácil para quien deja la relación "porque si te importa la otra persona y la ves mal y es la víctima, puedes sentirte culpable -aunque no lo seas- y que no sepas muy bien cómo lidiar con esa situación", añade.

Existen también otros factores que pensamos que pueden repercutir en ese dolor que queda al dejar atrás a una persona. Por ejemplo, si se tienen hijos o si se rompe un matrimonio. Pero a veces, esos factores pueden no ser tan determinantes en el daño y el dolor.

En el primer caso, "no cuesta más la ruptura por el hecho de tener hijos. Lo que ocurre es que de tenerlos, no podemos perder el contacto o tener contacto cero, para pasar página de esa historia más rápido porque si los niños son pequeños, tendremos que seguir conectados para hablar, decidir o ponernos de acuerdo en determinadas materias que los conciernen", explica Congost. Y es que “está comprobado que las parejas que se separan y no saben nada el uno del otro durante un largo período de tiempo superan la ruptura con mucha mayor rapidez".

Con respecto al matrimonio en sí, "cuanto mayor sea el compromiso que hayamos hecho, más nos costará romper". Pero todo por una cuestión psicológica. Esto es, "por nuestras creencias vinculadas a ese amor romántico que nos han vendido y por tener que renunciar a la idea que teníamos de esa relación que iba a ser para siempre. Es por ello, que nos sentimos fracasados, que tenemos miedo al juicio externo, a que eso implique que no hemos estado a la altura, que no hemos sido suficientes o que no hemos sido capaces de lograrlo".

Las 5 fases de una ruptura

Las fases de una ruptura sentimental son las mismas -con connotaciones diferentes y salvando las distancias lógicas- que las de un duelo, pero esto solo será así, si has sido tú el dejado. En este caso, las fases serían las siguientes, según enumera y explica Congost.

1. Negación. No puedes creer que eso sea cierto, que no puede ser verdad y te limitas a decir 'no' dentro de tu cabeza. Haces como si nada o incluso puede que, si le ves muy convencido, empieces a suplicar, a arrastrarte o a tratar de convencerle/la de que esa no es una buena opción.

2. Rabia o enfado. Rabia o el enfado contra la pareja, contra esa persona que te ha dejado. Rabia por haber tomado la decisión, rabia contra posibles culpables que consideras causantes de aquel fatídico desenlace, contra las circunstancias que os han llevado ahí y contra ti mismo por los errores que has cometido.

3. Tristeza. Es digamos la fase de dolor más explícita. Cuando empiezas a vivir sin esa persona. Y es que si ella no vuelve a ti, chocas con la tristeza, porque ves que eso no tiene salida, que la ruptura es real, que ya lo sabe todo el mundo y no puedes esconderlo y empiezas a reencontrarte contigo mismo.

4. Reconexión con uno mismo. Una vez pasado la etapa de la tristeza, si realmente eres capaz de abrazar ese dolor y de buscar un punto de reconexión contigo mismo, podrás aprender mucho de este proceso.

5. Aceptación. Y es que al final si vas poco a poco y transitando correctamente cada etapa, llegarás al fin a la aceptación, que es la que realmente nos va a liberar y nos va a permitirá de verdad pasar página. Y empezar de nuevo.

Déjalo ir, no supliques

Sin duda y como dice la experta en relaciones, lo más importante es llegar a la aceptación de esa nueva realidad lo antes posible. Pero para ello "es necesario entender el amor de una forma más madura, sana y racional. Debemos cambiar nuestras creencias: que alguien te deje, en realidad es un regalo. Si no te quieren ya, ¿para qué quieres seguir ahí? ¿Para qué luchar?".

Si no te quieren ya, ¿para qué quieres seguir ahí? ¿Para qué luchar?

Silvia Congost, psicóloga

Si realmente quieren irse de tu lado, déjales marchar. "Debes ayudarles a hacer la maleta y no negarte, ni arrastrarte ni suplicar. Debes tomar distancia y apartarte de esa persona. Dejar de tener contacto por un tiempo. Llorar lo que haga falta pero empezar a distraerte con otras cosas y otras personas aunque no te apetezca", aconseja Congost. Esfuérzate porque cuanto antes, mejor.

"Cuanto más te distraigas y más cosas nuevas pasen en tu vida, más rápido lo vas a superar. Si hace falta, es importante hacer un proceso para fortalecer la autoestima que puede haber quedado dañada, también nos va a ser muy positivo", finaliza.