Anne Carson

Traductor: Jordi Doce

Editorial: Pre-Textos

Fecha de publicación original: 1998

No vivimos tiempos poéticos, vivimos en la literalidad triste y mercantilizada de un mundo que ha convertido las ideas en un producto blando y fácil de consumir. Pero si ahondamos en la pulpa comestible de los días que nos han tocado sufrir, el rastro de Anne Carson nos devuelve a un sendero que reúne en sus versos a Safo o las sagas finlandesas, mezcladas con Lázaro, Emily Dickinson o la propia vida de su autora contada como si de un parte meteorológico se tratase.

El jurado del Premio Nobel de Literatura ha puesto en valor la hibridación de temas y la creación de "nuevas formas para la literatura contemporánea", en uno de esos cadáveres exquisitos que son los textos de la Academia Sueca, que bien podrían servir de epitafios de las grandes ideas que hoy vemos morir.

"Anne Carson nació en Canadá y se gana la vida dando clases de griego"

Pero si abren alguno de sus libros encontrarán muy al principio, sin pasar de las solapas, una descripción más sencilla de la autora: "Anne Carson nació en Canadá y se gana la vida dando clases de griego". La poeta descubrió en plena adolescencia la poesía de Safo, iniciando un diálogo con el mundo antiguo y su capacidad de seguir hablándonos.

En sus libros convive la historia de la literatura, reconstruida a través de otra, la emocional del siglo XX, con violentos giros de cámara y guion (Decreación), o la visión desafectada de un matrimonio que se rompe a ritmo de tango (La belleza del marido) o también el origen del lucro poético en un juego de espejos entre poetas separados por casi dos milenios (Economía de lo que no se pierde).

Hoy nos centramos en Autobiografía de Rojo, publicada en 1998, año en que el nombre de Carson empezó a sonar con cada vez más fuerza, y lo hacemos para ahondar en algunos de los temas que la han convertido merecedora de este premio Nobel de Literatura 2026.

Decreación y mito

Basada en el poema del griego Estesícoro, Carson nos presenta la historia de Gerión, un monstruo de tres torsos y alas rojas, asesinado por Hércules en su décima tarea para los dioses. En Autobiografía de Rojo, el foco se desvía del héroe para centrarse en la criatura, su deseo y la relación con su verdugo.

La canadiense convierte al ser mítico en una novela en verso, sobre el amor que siente por Hércules, la fascinación gradual que descubre en su propia monstruosidad o el intenso amor por el color rojo que adorna sus apéndices alados. Un poema construido alrededor del edificio original de Estesícoro, haciendo gala de la intensidad lírica con la que Carson transforma los mitos en imágenes que podrían haber sido sacadas de nuestra contemporaneidad.

Los poemas de Carson encuentran en la fragmentación y los giros inesperados un lugar sobre el que asentar nuevos significados

Así Gerión sufre el desprecio y el acoso sexual de su hermano, se refugia en la ternura materna de una infancia sin amigos y de un niño extraño que solo encuentra deleite en escribir su propia biografía. Una historia que empieza a escribir sabiendo que su existencia terminará el día en que Heracles desembarque y complete su décimo trabajo.

El poema original sobrevivió hasta hoy diseminado en más de 80 papiros de transcripciones del mundo griego y romano, mezclados con comentarios y anotaciones. La poeta juega con la posibilidad de que el propio texto fuese destruido, 'decreado' al uso de los poemas de Carson que encuentran en la fragmentación y los giros y metáforas inesperadas un lugar sobre el que asentar nuevos significados, mezclando por el camino texto, autor y protagonistas en sus versos.

Recuperar la vista

La historia de Gerión arranca con el décimo trabajo de Heracles, esperando su propia muerte. Carson se aleja de los hechos conocidos para interrogarnos como lectores acerca de cuanto sabemos de su protagonista. Regresa después a su infancia, el primer encuentro con Heracles en su adolescencia, convertido esta vez en una suerte de Kerouac, descendiendo de un autobús.

Carson convierte la atmósfera del poema en novela beatknik, un Sal Paradise unido a su Dean Moriarty, explorando en el amor entre ambos la tensión que solo el asesinato de la criatura puede saldar. Aquí Carson describe cuanto cambia en el interior del monstruo. Se interroga sobre "¿qué aspecto tiene la distancia?", responde: "Se extiende desde un adentro ilimitado hasta el borde de lo que puede amarse".

En 'Autobiografía de Rojo', Carson convierte la atmósfera del poema en novela beatknik

Gerión descubre el amor que su aspecto le ha negado a lo largo de toda su vida. Se obsesiona con la fotografía y recoge imágenes que sirven a la elaboración de su propia biografía. Carson sujeta sus instantáneas en los poemas para poner a Estesícoro bajo el foco, proponiéndonos altos en el camino en forma de apéndices que nos permiten interrogarle sobre las palabras escogidas, algunas capaces de convertirse en una maldición.

Según la leyenda, el poeta perdió la visión por los epítetos que dedicó a Helena de Troya, siguiendo la tradición homérica y misógina de sancionar a la esposa de Menelao a través de los adjetivos que la acompañaban. El propio Platón recogió el castigo en el Fedro y la canadiense lo transcribe aquí: "Privado de la vista por haber maldecido a Helena, no ignoró, como Homero, el sacrilegio que había cometido".

El poeta escribió más tarde la Palinodia, cambió sus palabras y los dioses le hicieron recuperar la vista.

Autobiografía de rojo

Carson libra de la ceguera a Estesícoro vindicando al monstruo, permitiéndonos observar las imágenes que Gerión capta a través de su cámara, apartando al autor de su personaje y otorgándole la entidad negada en el mito. Carson compone 47 poemas y varios apéndices que sirven para construir a su protagonista, su mundo y sensibilidades.

Los primeros versos emulan los fragmentos que han sobrevivido de los poemas de Estesícoro, incompletos y mezclados

Los primeros versos emulan los fragmentos que han sobrevivido de los poemas de Estesícoro, incompletos y mezclados. Al principio del poema, la criatura vive plácida en su isla junto a su perro Otro. Carson arranca así el poema: "Gerión era un monstruo todo en él era rojo". Las voces de sus padres se mezclan con la llegada de Heracles.

Más tarde Carson nos habla directamente sobre el autor, se cuida de explicarnos que los adjetivos son "los pestillos del ser" y nos insta a tratarlos con el cuidado que requiere aquello que "sujeta cada cosa de este mundo a su lugar en la particularidad". Pero encierra una advertencia para quien se adentra en él conociendo ya el peso de las palabras, temiendo quizás que nuestra vista se nuble si somos injustos con quien no debemos.

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