LOCALIDADES FRONTERIZAS
Lugares donde puedes desayunar en un país y comer en otro caminando solo unos minutos
Los lugares fronterizos tienen su encanto, a veces son un poco tierra de nadie pero esa misma localización fronteriza que los aleja del bulle bulle de su país les otorga otro atractivo para viajeros.

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¿Te imaginas desayunando en un país y comiendo en otro sin haberte subido antes a un avión, un tren o un coche? Pues es posible, es más, hay un lugar en Europa donde puedes desayunar en un país, comer en otro y cenar un tercero sin que medie en el traslado más medio de transporte que tus piernas o, a lo sumo, un trayecto corto en transporte público…
Baarle, entre Bélgica y Países Bajos

Empezamos por Baarle porque se trata de una de las fronteras más insólitas del mundo, de las más retorcidas, con más recovecos… tan extraña es que hay casas que están en dos países así que imagina cuán sencillo es desayunar en un país y comer en otro (hay quien no tiene ni que salir de casa para hacerlo). Baarle-Hertog es la zona belga y Baarle-Nassau la zona de Países Bajos, aquí pasas de una a la otra sin darte apenas cuenta (una pista: mira al suelo porque, para facilitar la ubicación de los visitantes, la frontera está pintada en él).
Valga y Valka en Estonia y Letonia respectivamente

¿Son dos ciudades o una ciudad en dos países? En realidad no importa, lo que importa es que se trata de una (o dos) ciudades fronterizas que unen Estonia y Letonia (o que separan Estonia y Letonia, según se mire…); aquí no es que te baste un paseo para desayunar en una y comer en la otra, es que necesitarás alargar el paseo y hacer tiempo porque basta con cruzar la calle para cambiar de ciudad y de país, hay calles en las que una acera estonia y la otra letona.
Görlitz en Alemania y Zgorzelec en Polonia

Desayunas en Alemania y comes en Polonia después de dar un agradable paseo ¿lo imaginas? Es posible si visitas Görlitz y Zgorzelec, dos ciudades separadas por un río, el Neisse, y unidas por un puente (el que cruza el río); es fácil desayunar en alguno de los bonitos edificios renacentistas de Görlitz, una de las ciudades alemanas más cinematográficas, y cruzar el puente para comer o cenar en Zgorzelec disfrutando de la rica gastronomía polaca.
Haparanda y Tornio, entre Suecia y Finlandia

Aquí no solo puedes desayunar en Suecia y comer en Finlandia, aquí además de cambiar de país con solo un paseo cambias hasta de huso horario, esto hace que resulte posible (aunque no tenemos claro si apetecible…) comer antes de la hora a la que desayunaste. Finlandia va una hora por delante de Suecia y aunque es verdad que en estas dos ciudades, que viven como si fueran una, se cambia de idioma y hasta de moneda al cruzar la frontera, lo cierto es que la vida discurre con absoluta normalidad en ambas juntas y en conjunto.
Basilea, la triple frontera

Cerramos nuestra lista con la triple frontera que hace que en Basilea puedas desayunar en Suiza, comer en Francia y cenar en Alemania y todo ello solo paseando por la ciudad… Si quieres vivir una auténtica experiencia transfronteriza en Europa, tenlo claro, Basilea es tu destino y es que hay lugar (Dreiländereck, la esquina de los tres países) donde, en un monumento a orillas del Rin, se encuentran los tres países, desde ahí solo tienes que caminar un poco en la dirección correcta para ir de uno a otro.
Una sugerencia: haz uso del trasporte público (no porque no pueda hacerse a pie, se puede, sino porque es más cómodo) y disfruta de un día tal que así: desayuna en el casco histórico de Basilea donde abundan los cafés y panaderías tradicionales; trasládate a Saint-Louis (en tranvía o autobús) y disfruta de la comida típica de una brasserie alsaciana y ve después hasta Weil am Rhein, en Alemania, para cenar en una cervecería u otro tipo de restaurante alemán.
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