SERBIA
Así es el templo de San Sava, la gigantesca iglesia ortodoxa de Belgrado que impresiona al mundo
Viajamos hasta Belgrado, en Serbia, para conocer todos los detalles del impresionante Templo de San Sava.

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Es el momento más que perfecto para poner rumbo a Serbia, concretamente hasta Belgrado. Allí nos topamos con un gran número de construcciones y monumentos verdaderamente sorprendentes y espectaculares. Un claro ejemplo es el Templo de San Sava. Se trata de la iglesia ortodoxa más grande de los Balcanes y una de las más grandes del mundo.
Este templo está dedicado a San Sava, fundador de la Iglesia ortodoxa serbia, considerado como una figura muy importante en la historia medieval de Serbia. Está construido en el municipio de Vračar, concretamente sobre el lugar donde, presuntamente, sus restos fueron incinerados en 1595 por los turcos otomanos. Cabe destacar que su construcción comenzó en 1935 y se fue demorando, poco a poco, por varios conflictos, como la Segunda Guerra Mundial, la Yugoslavia comunista o, incluso, las guerras yugoslavas, hasta que su exterior se concluyó en 2004 y su decoración interior en 2020.
Templo de San Sava de Belgrado, a través de su historia

Para comenzar, debemos tener en cuenta que, desde el año 1237, los restos de San Sava estaban situados en el Monasterio de Mileševa. Durante la Guerra Larga, los otomanos decidieron trasladarlos hasta Belgrado y los incineraron en Vračar. No fue hasta 1895, 300 años después de esa incineración, cuando se fundó, en Belgrado, la Sociedad para la Construccion del Templo de San Sava en Vračar. Su objetivo era construir un santuario sobre el lugar de la cremación.
Como primer paso, se erigió una pequeña iglesia sobre el futuro emplazamiento del templo. Esta fue trasladada con posterioridad para poder iniciar la edificación. En 1905, se presentó un concurso público para buscar el diseño de la iglesia, pero los únicos cinco proyectos presentados fueron rechazados al ser considerados de insuficiente calidad. Como consecuencia de la guerra de los Balcanes y de la Primera Guerra Mundial, el proyecto se paralizó temporalmente, aunque se retomó en 1919.
En la propuesta de 1926, se presentaron un total de 22 proyectos, resultando elegido el del arquitecto Aleksandar Deroko. Así pues, en mayo de 1935, comenzó la construcción, justo 340 años después de la incineración del santo. En 1941, por la Segunda Guerra Mundial y el bombardeo de Belgrado, las obras se paralizaron de nuevo. Es más, durante la guerra, el templo fue utilizado como almacén y como aparcamiento.

En el año 1958, el Patriarca Germán reactivó el objetivo de culminar este templo. Así pues, se elevaron más de 80 solicitudes para poder continuar la construcción, pero todas ellas fueron rechazadas. En 1984 se concedió ese demorado permiso, siendo Branko Pešić el elegido como nuevo arquitecto. Entre otras cuestiones, renovó los proyectos originales para hacer mejor uso de los materiales, y consiguió que las obras se reiniciaran en agosto de 1985. El mayor logro fue, indudablemente, la construcción de la gran cúpula, que se llevó a cabo sobre el suelo y se elevó durante 40 días, terminando en junio de 1989.
Después de la disolución de Yugoslavia y las posteriores guerras yugoslavas, los trabajos fueron disminuyendo hasta detenerse, por completo, en 1996. Años después, concretamente en 2001, prosiguieron las obras, culminando el exterior en 2004. En cuanto a la decoración interior de la bóveda y el subsuelo, se remataron en 2006, mientras que la cripta de los patriarcas fue pintada entre 2012 y 2016. Por si fuera poco, los mosaicos de la iglesia, que ocupan más de 15.000 metros cuadrados, se instalaron entre 2016 y 2020, dándose por concluida esta obra.
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