ASCENSORES
5 ascensores de ingeniería extraordinaria y dónde encontrarlos
Estos 5 ascensores siguen sorprendiendo hoy por la ingeniería que los hace funcionar, en algún caso, desde hace decenas de años, más de un siglo incluso.

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Desde la antigüedad hemos buscado el modo de salvar las elevaciones del terreno utilizando sistemas complejos que dieron lugar a los ascensores, de los más sencillos y funcionales a los más espectaculares, de los que han sido diseñados para uso por parte de las personas a los que lo que elevan y descienden son otro tipo de cosas, barcos incluso…
Hoy no queremos hablar de los ascensores más bellos ni de los más antiguos, tampoco de los más modernos ni de los ubicados en lugares inesperados sino de ascensores que sorprenden por su ingeniería, ascensores que han exigido mucha creatividad y grandes conocimientos técnicos a quienes fueron capaces de pensarlos, diseñarlos y construirlos:
Bailong Elevator, un ascensor dentro de una montaña

Es el ascensor exterior más alto y pesado del mundo, se eleva la friolera de 335 metros arropado por una pared de arenisca, funciona desde el año 2002 y su construcción se desarrolló a lo largo de tres años porque una cosa es la idea y otra llevarla a la práctica… Para hacer funcionar este ascensor fue necesario empezar por la excavación de un pozo de 154 metros dentro de la montaña y montar una estructura metálica de más de 170 metros anclada a la montaña; se colocaron tres ascensores independientes, uno al lado del otro, cada uno con dos pisos de cabina para poder transportar a más personas: excavar el pozo en la montaña es lo que evitó tener que montar una estructura exterior que cubriera los más de 300 metros de elevación convirtieron el proyecto inicial, diseñar un ascensor, en una suerte de torre invertida y ascensor así que podemos decir, sí, que la ingeniería que soporta este ascensor es, como poco, sorprendente porque, además, solo se tarda minuto y medio y en subir de la base de la montaña a su cima.
Está dentro del área paisajística de Wulingyuan, en el Parque Nacional de Zhangijajie, en China.
Hammetschwand, un ascensor de montaña

Este ascensor, aunque asciende menos metros que el Bailong Elevador (unos 165) no es menos espectacular porque se eleva hasta un mirador de montaña y parte de su recorrido parece estar transitando por la nada, colgado del vacío mismo. Se construyó a principios del siglo pasado así que hablamos de un ascensor ya centenario y eso hace que su ingeniería sea, si cabe, más extraordinaria: ¿cómo se consiguió, allá por 1905, levantar una estructura metálica demás de 150 metros en la pared de una montaña? La solución fue compleja y magnífica: 43 metros de la estructura está contenida aun pozo excavado en la roca y, sobre ese pozo, se levantó una torre metálica de celosía. Es verdad que esta idea recuerda a la de Bailón Elevator pero es que el ascensor suizo que nos ocupa se construyó un siglo antes, cuando no había grandes grúas para levantar la estructura y los trabajadores tuvieron que descolgarse con cuerdas sobre el precipicio perforando in situ la roca para colocar la estructura. Un matiz importante: el ascensor actual, si bien ocupa prácticamente el mismo lugar que el original, es técnicamente más moderno (y seguro…) aunque visualmente es igualmente sorprendente.
Está en Hammetschwand, en el cantón suizo de Nidwalden.
Strépy-Thieu, un ascensor que transporta barcos

Si construir un ascensor para humanos puede requerir de un desarrollo de ingeniería excepcional, para muestra los dos ascensores que abren nuestra lista, no digamos ya si lo que pretendemos no es subir y bajar personas sino objetos de las dimensiones y peso de un barco y eso es lo que hace este ascensor, salvar un desnivel de 73 metros moviendo barcos enteros en sus inmensos cajones. ¿Y por qué se ideó este ascensor de barcos? Porque se quería evitar tener que construir una esclusa gigante que pudiera subir barcos de gran tonelaje: la solución técnica al dilema fue construir dos ascensores verticales independientes, cada uno de ellos con un enorme cajón lleno de agua: cuando un barco entra en el cajón desplaza el agua equivalente a su volumen de modo que el peso de los cajones, con barco o sin él, apenas varía; de este modo no son necesarios grandes motores para levantar los barcos sino que se elevan gracias a un sistema de contrapesos.
Está en Le Roeulx, en Bélgica.
Anderton Boat Lift, un ascensor de barcos centenario

El Anderton Boat Lift es un ascensor de barcos si cabe más espectacular porque funciona desde 1875 salvando un desnivel de apenas 15 metros pero uniendo el río Weaver con el canal Trent & Mersey con sus grandes cajones ¿cómo lo hace? Originalmente funcionaba con un sistema de contrapesos que se fue estropeando por la corrosión que provocaba el agua del río de modo que a principios del siglo pasado, cuando llevaba unos 30 años en funcionamiento, se cambió el sistema hidráulico original por uno que funciona con electricidad y también con contrapesos. ¿Lo más curioso de todo y lo técnicamente más extraordinario? Que a principios del S.XXI se decidió volver al sistema original y en la actualidad este ascensor funciona con su sistema hidráulico original.
Está en Northwich, Reino Unido.
Falkir Wheel, un ascensor de barcos rotatorio
Cerramos nuestra lista con otro ascensor de barcos aunque este es, probablemente, el más original de todos o, al menos, el más llamativo a primera vista: se trata de un ascensor rotatorio que mueve barcos con góndolas, girando… y lo hace elevando las embarcaciones hasta 24 metros sobre el nivel del agua. El funcionamiento de este ascensor difiere poco del sistema de contrapesos de otros ascensores de barcos pero con un matiz no menor que hace que resulte más espectacular tanto desde el punto de vista técnico como visual: no es un ascensor que sube y baja sino uno que gira sabiendo y bajando: el problema técnico que afrontaron los ingenieros en este caso era como mantener los barcos en posición horizontal mientras el ascensor gira y lo lograron con un sistema de engranajes que hace que las góndolas que contienen los barcos giren en sentido contrario al movimiento de la rueda.
Está en Falkirk, en Escocia .
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