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El pueblo canario donde el buen tiempo no se acaba: una "pequeña Venecia", playas y un clima de entre 20 y 26 grados

Mogán combina un puerto con canales, playas de arena clara y senderos entre rocas de colores.

Puerto de Mogán, en Gran Canaria

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En el suroeste de Gran Canaria hay un rincón donde el invierno apenas se nota. Mogán está resguardado por las montañas del interior de la isla, que frenan las nubes y suavizan las temperaturas. El resultado es un microclima con pocas lluvias y una media de entre 20 y 26 grados a lo largo del año, y más de 2.800 horas de sol, según su web de turismo.

Un municipio con dos caras

Conviene aclarar un detalle. El pueblo de Mogán está en el interior, a unos ocho kilómetros de la costa. Pero el municipio es mucho más grande, con unos 21.300 habitantes, y reúne varias zonas de costa, como Arguineguín, Puerto Rico, Taurito o Puerto de Mogán.

Esta última es la que ha dado fama al municipio.

La pequeña Venecia

Puerto de Mogán es un barrio marinero con canales de agua salada, puentes y casas encaladas que le han valido el apodo de “la Venecia de Canarias”. Las calles blancas se llenan de color con los verdes, amarillos y azules de puertas y ventanas, y con las buganvillas.

Se recorre a pie, entre tiendas pequeñas y terrazas junto al agua. A su lado está el puerto deportivo, con 225 atraques.

Playas para todos los gustos

La costa de Mogán es sobre todo de acantilados, pero en la desembocadura de los barrancos hay varias playas.

La más conocida es la de Amadores, de unos 488 metros y de arena clara. Tiene un dato curioso: es artificial, y sus aguas son tranquilas porque dos diques forman una bahía protegida.

La de Puerto de Mogán es más pequeña y familiar, junto al barrio marinero, y la de Taurito está al final del barranco que le da nombre, rodeada de hoteles.

Barrancos de colores

Mogán no es solo mar. En el interior, el barranco de Veneguera arranca a los pies de Los Azulejos, una gran pared de roca con tonos que van del rojo oscuro al azul, pasando por varios amarillos.

La senda de Veneguera recorre el barranco entre palmeras y vegetación autóctona, que contrasta con el negro de la roca volcánica. Desde lo alto hay vistas del océano.

Un poblado de hace 1300 años

Cerca de la costa, en la desembocadura del barranco de Mogán, está el yacimiento de Lomo de Los Gatos, también llamado Cañada de Los Gatos. Es un poblado aborigen que se empezó a usar hace unos 1300 años, con casas de piedra y enterramientos, y es Bien de Interés Cultural.

Es una buena forma de entender por qué se instalaron aquí: había agua y tierra fértil.

No hace falta esperar al verano. En Mogán las temperaturas son suaves todo el año, así que la costa y los senderos se disfrutan también en invierno.

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