ESTUDIO

Relación entre cáncer y ejercicio: una hormona generada por la actividad física, en el centro de los tratamientos

De acuerdo con recientes hallazgos sería la responsable de la pérdida muscular asociada a esta enfermedad. Pero con ciertas excepciones.

Ejercicio en casa

Ejercicio en casa iStock

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Todos reconocemos los beneficios de la actividad física a la hora de promover una mejor calidad de vida. Los efectos más obvios son un peso acorde a la edad, la altura y nuestro metabolismo, una mayor capacidad pulmonar, una mejor salud cardiovascular… Pero hay otros efectos menos obvios. Por ejemplo, el ejercicio, las hormonas generadas por la práctica de deportes aeróbicos, tiene beneficios en ciertos tipos de esclerosis múltiple. A esto hay que sumarle otros efectos positivos. Por ejemplo, una hormona secretada en la sangre durante el ejercicio de resistencia reduce los niveles de una proteína relacionada con la enfermedad de Parkinson y reduce los problemas de movimiento.

El ejercicio también nos hace más inteligentes y hasta más felices. La mayoría de todos estos efectos están vinculados a las hormonas que producimos al hacer ejercicio… cuestión de química. El problema es que las hormonas no siempre juegan a nuestro favor y si se relacionan con otras enfermedades, las consecuencias pueden ser negativas.

La caquexia es la atrofia muscular severa y debilitante comúnmente asociada con el desarrollo del cáncer. Cuando los pacientes con cáncer desarrollan caquexia, sus cuerpos, básicamente, se desgastan. Una característica de esta condición potencialmente fatal es la transformación de las células grasas blancas, que almacenan calorías, en células marrones, las responsables de quemar grasa y producir calor.

Durante el ejercicio físico, una de las hormonas que generamos es la irisina. Su trabajo consiste en convertir las células de grasa blanca (que acumulan energía) en marrones (las que producen calor). ¿Qué pasaría entonces si esta hormona, implicada en la caquexia, se pudiera bloquear? Esa fue la pregunta que se ha hecho un equipo de científicos de la Universidad de Indiana, liderados por Fabrizio Pin. En un primer estudio, el equipo de Pin demostró que ratones con cáncer de ovario que exhiben caquexia, pueden preservar la masa muscular con la administración de ciertos medicamentos.

Ahora, en el último estudio realizado por estos científicos, publicado en la revista de la Sociedad Estadounidense de Investigación Ósea y Mineral profundizan aún más en esta investigación: han anulado por completo la irisina y evitado la caquexia producida por el cáncer. Eso sí, con letra pequeña.

El equipo de Pin implantó células que causan el carcinoma de pulmón de Lewis o el cáncer colorrectal metastásico en ratones de ambos sexos. A un grupo se les anuló la irisina y fueron estos los que no desarrollaron caquexia por cáncer.

Mantuvieron un peso corporal y una masa muscular esquelética normales en contraste con los ratones de control que tenían la misma masa tumoral. Pero, primera letra pequeña: para las hembras no hubo efectos protectores significativos provocados por la ausencia de irisina.

Segunda letra pequeña: mientras la caquexia involucra la pérdida de masa muscular y ósea, el efecto de bloquear la irisina solo se podía ver en la masa muscular, el tejido óseo no se veía beneficiado, lo que sugiere un efecto específico sobre el músculo. Estas observaciones sugieren que bloquear la irisina tiene efectos que dependen del sexo y afectan solo a ciertas consecuencias de la caquexia.

Pero hay una letra pequeña más que hay que tener en cuenta. Y viene en dos partes. La primera es que el estudio se realizó en ratones y los resultados obtenidos en estos animales no siempre pueden aplicarse a los humanos. La segunda parte es que a los ratones se les inyectaron células tumorales de un mismo tipo de cáncer. Esta enfermedad es el crecimiento descontrolado de nuestras células y, por más que se de en un órgano, son nuestras células (con su ADN específico) las que se descontrolan. Por eso no todos los fármacos ni todas las terapias tienen el mismo resultado en el tratamiento del cáncer.

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