OPTIMIZA LA MEMORIA
Por qué dejar apps abiertas en segundo plano es bueno para tu móvil
A diferencia de lo que habitualmente se cree, es una buena práctica para mantener nuestro móvil con un buen rendimiento.

Publicidad
Son muchas las teorías acerca de cómo ahorrar batería en nuestros dispositivos móviles, pero no todas tienen la efectividad que buscamos. Al cerrar algunas aplicaciones, conseguimos el efecto contrario, ni va más rápido ni ahorramos batería, a continuación, te contamos por qué no debes cerrar algunas aplicaciones de tu móvil.
Adiós al mito del cierre de aplicaciones
Es una tendencia generalizada que las aplicaciones abiertas en nuestro móvil consumen baterías simplemente por el hecho de estarlo. Un error que viene arrastrando del pasado y que no se sostiene en la actualidad, esto se debe a la arquitectura de los sistemas operativos actuales que hacen una gestión más eficiente de los recursos. Algo que no sucedía en el pasado y que debíamos gestionar nosotros mismos tanto el consumo de energía como el almacenamiento, algo que cada vez es menos frecuente, con funciones como eliminar aplicaciones no usadas y otras opciones.

Para entenderlo es necesario entender la distinción entre almacenamiento, donde se guardan los datos. Y procesamiento, lo cual implica el trabajo activo de la CPU. Al abrir una app, sus datos son cargados en la memoria RAM para un acceso inmediato. De forma que, al salir de esta el sistema cambia su estado ha suspendido.
Esto permite que al suspender el código de esta se queda en la memoria RAM y el procesador no tiene acceso. De manera que los datos quedan cargados y listos para volver a usarse, aunque no se estén ejecutando. Al reducirse el trabajo del procesador también lo hace el gasto energético, pero no sucede lo mismo con la memoria, que sigue almacenando los datos. Aunque también sucede algo parecido cuando liberamos la memoria de nuestro dispositivo.
Al hacerlo borramos todos los datos de la app y cuando volvemos a abrirlas tenemos que esperar a que se carguen de nuevo y su arranque sea más lento de lo habitual. Esto implica una serie de pasos, que hacen que trabaje más el procesador gastando más energía. Y a que implica ponerlo en marcha, ir al almacenamiento interno para comprobar los datos, si no encuentra los datos, volverlos a carga de cero y colocarlos de nuevo en la memoria RAM.
Lo que es conocido como arranque en frío, lo que requiere un uso intensivo de la energía, ya que el pico de energía usado para abrir desde cero la app es superior de gasto que supone mantenerla suspendida en segundo plano. Confirma es que es mucho mejor mantener abiertas en segundo plano aquellas apps que usamos regularmente, en vez de forzar su cierre. Esto no solo ralentiza la experiencia, sino que además supone un estrés innecesario para la batería.
Existen algunos escenarios en los que si es necesario forzar el cierre de las apps, sobre todo cuando se producen fallos, se congela o no responde. Para forzar el reinicio de una app en Android, es tan sencillo como localizar la app en cuestión en la lista de aplicaciones y pulsar el botón “forzar detención”
Publicidad





