'Fuego y sangre'. Las expectativas en torno a 'La Casa del Dragón' eran altísimas desde la confirmación del proyecto. Nacer a la sombra de la última serie fenómeno de nuestros tiempos da una capa de presión extra. A pesar de su criticado final, 'Juego de Tronos' sigue siendo una de las mejores ficciones en serie de la última década. HBO aspira a continuar ese legado con una serie a la altura. Y qué mejor que contarnos con todo lujo de detalles (a veces, incluso demasiados) la Danza de los Dragones, una guerra que ocurre 173 años antes del nacimiento de Daenerys y de la rebelión de Robert Baratheon.

En los libros de George R. R. Martin este periodo hace referencia a la época en la que los Targaryen se enfrentaron entre ellos por el Trono de Hierro. Padres, hijas, tíos, sobrinos, familia política... todos traicionándose para conseguir el poder o mantenerlo. Y como una guerra medieval familiar no es suficiente, añadidle unos cuantos dragones bien creciditos que echan fuego para terminar de redondear la propuesta. El resultado pinta de fábula para los fans de 'Juego de Tronos' y de la fantasía medieval. Nosotros hemos tenido acceso a los seis primeros episodios de la serie y queremos contaros si 'La Casa del Dragón' está a la altura de la enorme presión que tiene tras de sí. Ya os adelantamos que el resultado no decepciona. ¡Vamos allá!

El rey Viserys quiere mantener la paz y la tranquilidad pero su familia tiene otros planes...

Lo que nos gusta

Ellas

Rhaenrya Targaryen y Alicent Hightower. Quedaos con estos nombres porque ya no se os van a olvidar. La primera es la hija de Viserys I, el dueño del Trono de Hierro cuando arranca la serie. Es su primogénita pero, al ser mujer, todos van a ir en contra de ella para impedir que ocupe el trono. La segunda es la hija de Otto Hightower, la Mano del Rey y va a tener un papel capital en el futuro de la serie. Ella será la madre de Aegon, primer hijo varón de Viserys. Muchos ven en el pequeño al verdadero heredero al trono. Y por este trono, las dos mujeres se van a enzarzar en una guerra sin cuartel.

Una guerra que todavía no hemos llegado a ver pero que se intuye desde el minuto uno de la serie. Arrancan como amigas pero el tiempo y sus propios intereses las van separando. Ellas dos, de momento, son el gran reclamo interpretativo de la serie porque todo lo que gira en torno a ellas, lo engullen. Buena parte de culpa la tienen las cuatro actrices que las interpretan. Las dos primeras (Milly Alcock y Emily Carey) en su época adolescente y luego ya de adultas (Emma D´Arcy y Olivia Cooke). Su trabajo es tremendamente convincente.

Al igual que en las últimas temporadas de 'Juego de Tronos' donde tanto Daenerys Targaryen como Cersei Lannister iban ganando en importancia hasta convertirse en los dos personajes principales de la serie, ahora Rhaenyra y Alicent son las que van a llevar el peso en 'La Casa del Dragón'. Y con ellas al mando, cualquier cosa va a ser posible pero hay un tercero en discordia que también va a dar mucho que hablar...

Eran inseparables pero el Trono de Hierro las convertirá en enemigas.

Daemon Targaryen

Él es el caos. Y nos encanta el caos en el universo de 'Juego de Tronos'. Cada vez que Daemon aparece, la sensación de que puede pasar cualquier cosa (mala) se palpa en el ambiente. Matt Smith hace suyo un personaje que es un caramelo para cualquier actor. Es el hermano menor de Viserys. Es el personaje de toda la vida que ha estado a la sombra de su hermano por el mero hecho de ser el pequeño.

Es ambicioso, es despiadado, es un ser despreciable. Él mismo y otros tantos, al principio de la serie, creen que es el heredero al trono porque es el primer varón en la línea sucesoria tras Viserys. Rhaenyra no es una opción. A medida que va pasando el tiempo, lo de menos es si es el primero o no. Quiere el trono a cualquier precio. Hay varias escenas en estos primeros seis episodios protagonizadas por Daemon que se os van a quedar grabadas en la retina. No sabemos cuánto durará porque en el mundo de 'Juego de Tronos' no puede uno confiarse de que sus personajes favoritos vayan a vivir pero cuanto más tiempo esté Daemon en el tablero de juego, mejor nos lo vamos a pasar. Y necesitamos que esté porque en estos primeros seis capítulos su presencia es más errática de lo que nos gustaría.

Matt Smith es Daemon Targaryen.

Ambición desmedida

La factura de la serie es inmejorable en todos los sentidos. HBO ha echado el resto porque 'La Casa del Dragón' ya en sus primerísimos compases luce igual o incluso mejor que los últimos episodios de 'Juego de Tronos' donde el presupuesto se disparó a unos niveles absurdos. En 'La Casa del Dragón' todo transmite veracidad y buen hacer. Los efectos digitales, tanto de los dragones como de los escenarios, los decorados, los exteriores, el vestuario, la fotografía... La serie es un 10 en cualquier aspecto técnico y hay muy pocas que puedan competir de tú a tú ahora mismo con ella.

Miguel Sapochnik, uno de los responsables de los mejores episodios de 'Juego de Tronos' como 'La Batalla de los Bastardos' o 'Vientos de Invierno' es, junto con Ryan Condal, el showrunner de la serie. Y se nota la buena mano que hay tanto en la factura técnica como en el guion. Condal es amigo de George R. R. Martin y un apasionado del mundo de 'Canción de Fuego y Hielo'. Estos dos, unidos al propio Martin, que ha participado activamente en todo el proceso de creación de la serie, no hacen otra cosa sino confirmar que estamos en buenísimas manos.

Miguel Sapochnik habla con las versiones jóvenes de Rhaenyra y Alicent.

Es 'Juego de Tronos', pero concentrada

Con todo lo bueno y lo malo que esto conlleva. Es decir, para nosotros es un "sí" como un castillo pero puede que a algunos de vosotros no os guste tanto lo que os vamos a decir. Al centrarse sólo en una familia, los Targaryen, la serie gana muchísimo en concreción. Ya no hay decenas de personajes por temporada con nombres imposibles que nos tengamos que aprender y a los que les perdíamos la pista para aparecer varios capítulos después. Había que hacer memoria para recordar quiénes eran.

En 'La Casa del Dragón' tenemos muchos menos personajes. Sí, con nombres igual de difíciles de aprender, pero es mucho más asequible. Enseguida vamos a tener una radiografía bien clara de lo que está pasando y entonces la serie entra en órbita para no bajar nunca más el ritmo. Al tener que atender a una sola Gran Casa y un solo conflicto, todo es mucho más acelerado. Si os gustaba el mejunje político y las puñaladas traperas de 'Juego de Tronos' estáis de enhorabuena porque en 'La Casa del Dragón' es lo que vais a tener casi en su totalidad. Al eliminar el componente fantástico de los Caminantes Blancos solo nos quedan los dragones. No es que sean moco de pavo pero, aquí a lo que hemos venido es a ver como una familia se despelleja por amasar poder.

Nos quedan todavía cuatro episodios por ver y creemos que la guerra de verdad, esa 'Danza de Dragones', la dejarán para hipotéticas próximas temporadas pero lo que hemos visto ya marca bien a las claras que el guion de Ryan Condal está muy bien armado para sustentar la serie solo con el conflicto de los Targaryen y allegados. Porque aquí no solo venimos a por el Trono de Hierro. Aquí también tenemos desnudos y sexo, incesto (cómo no), abuso de poder, mentiras, traiciones... y algunas escenas tremendamente desagradables que rivalizan con aquella Boda Roja que nos desencajó la mandíbula a todos.

Un huevo de dragón es un tesoro muy codiciado porque empiezan a escasear.

Lo que nos gusta menos

¿Poco recorrido?

Que 'La Casa del Dragón' se centre en exclusiva en la familia Targaryen puede obligar a que la serie dure menos de lo que nos gustaría. Al fin y al cabo, hablamos de un conflicto entre 5 o 10 personas a lo sumo que va a poner patas arriba Poniente, sí. Pero ya está. No hay Starks, no hay Muro, no hay nada más allá del Mar Angosto. Lo que más miedo nos da es que en un intento por alargar un más que previsible éxito, asistamos a una serie que vaya inflando sus temporadas con relleno y que acabe desdibujándose. De momento, la serie funciona tremendamente bien y el guion es una delicia pero el miedo a que la historia de los Targaryen se quede corta está ahí.

Sin pausa

En 'Juego de Tronos' teníamos capítulos de sobra para que la trama fuese avanzando sin prisa pero sin pausa. La sensación con 'La Casa del Dragón' es que todo va a mucha velocidad. De hecho, en los primeros seis episodios ya hemos asistido a dos saltos temporales de varios años. De hecho, en el episodio seis, hay un cambio de actrices para plasmar ese paso del tiempo. Milly Alcock y Emily Carey dejan paso a unas Emma D´Arcy y Olivia Cooke que interpretan a Rhaenyra y Alicent ya de adultas.

'La Casa del Dragón' no te deja respirar y eso, a veces deja una sensación extraña porque hay elementos que no quedan bien fijados. Por ejemplo, hemos dicho antes que Daemon Targaryen entra y sale de los primeros seis episodios de una manera errática. Nos lo parece porque desaparece y tampoco nos especifican bien por qué o qué está haciendo en su ausencia. Es un personaje capital para la serie y a veces parece que sus acciones no tienen un fundamento, que nos perdemos cosas para saber por qué hace lo que hace.

El Trono de Hierro: todos lo quieren pero solo uno podrá sentarse en él.

A grandes rasgos, esto es lo que os van a deparar los primeros seis capítulos de 'La Casa del Dragón', una serie con una tonelada de expectativas encima de sus hombros. Por el momento, parece que aguanta bien esa pesada carga. Es una serie que va a gustar muchísimo y que se convierte, desde ya, en una dignísima sucesora de 'Juego de Tronos' y, por supuesto, en una de las imprescindibles de 2022.