Una separación y la pandemia de coronavirus llevaron a la cantante y compositora Zahara a buscar ayuda. "Cuando empecé a ir a terapia fue porque estaba en proceso de separación del que ahora es mi exmarido y ahondando fuimos sacando estos hitos en mi vida de abusos, de acoso escolar, de una relación de maltrato. No justifican, pero sí hacían entender por qué había tomado ciertas decisiones en mi vida, o me había comportado de determinada manera", explica a laSexta Columna.

En pleno confinamiento, Zahara se hundió psicológicamente y lo convirtió en un disco, aunque lo que realmente le iba a ayudar era la terapia. "Literalmente, a mí la terapia me ha salvado la vida, la música y mis relaciones personales y profesionales", reconoce.

"Las canciones abren, pero necesitas a alguien que te ayude a cerrar"

"Hacer canciones te pone a flor de piel esas cosas que tenías escondidas y que no quieres ver, pero si no hay una ayuda externa que te ayude a canalizar todo eso, no sirve de mucho. Creo que las canciones abren, pero necesitas alguien que te ayude a cerrar", añade.

Parte de lo que Zahara tenía que cerrar estaba en su infancia. "Mi familia sabía que no quería ir al cole, que tenía problemas con uno de los grupos con los que me relacionaba. Eran principios de los 90, entonces que hubiera niños que se metían contigo era algo que normalizábamos", revela.

Los niños le habían puesto el mismo mote que tenía la puta de su pueblo. Hoy Zahara ha llamado así a su disco. Lo ha hecho sin miedo a expresar sus sentimientos. Justo lo contrario de lo que le habían enseñado: "Nos criamos desde niños en el 'no te quejes, no te enfades, no llores'. En la negación de emociones negativas y es normal sentir ira, sentir dolor".

Por otro lado, laSexta Columna recuerda cómo eran los llamados manicomios durante el franquismo y charla con el psiquiatra que plantó cara al régimen. Puedes ver el momento en el vídeo que se incluye a continuación.